Ocho adolescentes que pastoreaban sus ovejas en los campos nevados de Afganistán fueron exterminados la semana pasada en un ataque aéreo de la OTAN en el distrito de Najrab, provincia de Kapisa, al este del país. La mayoría de los niños tenían entre 6 y 14 años de edad y habían buscado refugio cerca de una gran roca, donde hicieron una fogata para resguardarse del frío. En un principio, los oficiales de la OTAN afirmaron que se trataba de hombres armados. (más…)
AMY GOODMAN /// LAS NUEVE VIDAS DE LA GUERRA DE AFGANISTÁN
AMY GOODMAN /// LIBERTAD RELIGIOSA VS. DERECHOS REPRODUCTIVOS EN ESTADOS UNIDOS: LA MAYORÍA SE HACE ESCUCHAR
La cúpula de la Iglesia Católica lanzó el equivalente a una guerra santa contra el Presidente Obama. El arzobispo Timothy Dolan hizo un llamamiento a los miembros de la Iglesia a que le digan “a sus líderes electos que quieren el reestablecimiento del derecho a la libertad religiosa y de conciencia y que quieren la anulación de la normativa sobre la anticoncepción”. Obama está siendo presionado para revertir una reglamentación de salud que exige a las universidades y hospitales católicos, al igual que a todos los empleadores, que (más…)
AMY GOODMAN /// EL PAGO ATRASADO DE OBAMA A LAS VÍCTIMAS DE FRAUDE HIPOTECARIO
En el discurso anual del Presidente ante el Congreso a muchos les pareció escuchar resonancias de lo que fuera el antiguo Barack Obama, aquel aspirante a la presidencia de 2007 y 2008. Una de las promesas populares de su discurso fue un ataque contra los bancos considerados “demasiado grandes para quebrar”, que financiaron sus campañas y para los que trabajaron muchos de sus principales asesores: “El resto de nosotros no los va a volver a rescatar jamás”, prometió. (más…)
AMY GOODMAN /// EL DÍA QUE INTERNET RUGIÓ
El miércoles 18 de enero tuvo lugar la mayor manifestación de protesta online en la historia de Internet. Hubo un “apagón” de sitios web, grandes y pequeños, en protesta contra proyectos de ley presentados en la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos que podrían transformar profundamente a Internet. Los dos proyectos presentados, SOPA en la Cámara de Representantes y PIPA en el Senado, (más…)
AMY GOODMAN /// DIEZ AÑOS DE GUANTÁNAMO: EL PRISIONERO Y EL FISCAL
Hace diez años, a nadie se le hubiera ocurrido relacionar a Omar Deghayes con Morris Davis. Aunque nunca se conocieron, comparten ahora una profunda conexión: están unidos por el tiempo que pasaron en la tristemente célebre prisión militar estadounidense de la Bahía de Guantánamo, en Cuba. Deghayes estuvo preso en ese lugar. El Coronel de la Fuerza Aérea Morris Davis fue fiscal en jefe de las comisiones militares de Guantánamo desde el año 2005 hasta el 2007. (más…)
AMY GOODMAN /// LOS REPUBLICANOS DIVIDIDOS, LOS CIUDADANOS UNIDOS
El resultado de las elecciones primarias del Partido Republicano en Iowa, que mantuvieron la intriga sobre el vencedor hasta el final, confirmó dos hechos políticos fundamentales y prácticamente pasó por alto a un tercero. En primer lugar, los republicanos no están muy entusiasmados con ninguno de sus candidatos. En segundo lugar, hemos ingresado en una nueva era de las campañas políticas en Estados Unidos luego del fallo de la Corte Suprema que permitió que un flujo ilimitado y no declarado de dinero de las empresas se invierta en el proceso electoral. (más…)
AMY GOODMAN /// SI NO PUEDES VENCERLOS, IMPÍDELES VOTAR
Todas las miradas se centran esta semana en Iowa, donde el variopinto grupo de precandidatos republicanos a la presidencia se pasea por ese estado agrícola en procura de la victoria, o al menos de conseguir un buen arranque, en la campaña por la elección del candidato presidencial de ese partido. Sin embargo, detrás del telón, los republicanos están librando una batalla, no entre ellos, (más…)
AMY GOODMAN /// BRADLEY MANNING Y LA VERDADERA NATURALEZA DE LA GUERRA DEL SIGLO 21
El soldado Bradley Manning, que está acusado de filtrar información clasificada del gobierno de Estados Unidos, cumplió 24 años el sábado. Pasó el día de su cumpleaños en una audiencia previa al juicio que se llevará adelante en un tribunal militar y que podría condenarlo a cadena perpetua o incluso a pena de muerte. A Manning se lo acusa de haber realizado la mayor filtración de secretos del gobierno en la historia de Estados Unidos. (más…)
AMY GOODMAN Y DENIS MOYNIHAN /// ESCUCHEN A LA GENTE, NO A LOS QUE CONTAMINAN.
Durban, Sudáfrica.-Muy por encima de la calzada, frente a la famosa South Beach de Durban y a las olas del Océano Índico y a solo unas cuadras de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que reúne esta semana a unas veinte mil personas, siete activistas luchaban contra el viento para desplegar una pancarta que decía: “Escuchen a la gente, no a los que contaminan”. (más…)AMY GOODMAN /// LLANTO POR EL CLIMA AMADO
La conferencia anual sobre clima de las Naciones Unidas comenzó esta semana en Durban, Sudáfrica, pero no llegó a tiempo para evitar la trágica muerte de Qodeni Ximba, una joven de 17 años que murió junto a otras nueve personas en Durban el pasado domingo, la noche anterior a que comenzara la conferencia de la ONU. Esa noche, una lluvia torrencial azotó la ciudad costera de 3,5 millones de habitantes y setecientos hogares fueron destruidos a causa de las inundaciones. (más…)AMY GOODMAN /// CIERRE DE CUENTAS EN LOS BANCOS QUE NO RINDEN CUENTAS
Menos de un mes después de que comenzara Occupy Wall Street, un grupo de personas se reunió en el histórico Washington Square Park, en el corazón de Greenwhich Village. Se trataba de un momento de gran crecimiento del movimiento, con cada vez mayor participación de los miles de estudiantes que asisten a las universidades de la zona del Bajo Manhattan. (más…)AMY GOODMAN /// OCCUPY WALL STREET Y EL NUEVO MUNDO FELIZ
Apenas pasada la 1 de la madrugada del martes recibimos la noticia de que la policía de la ciudad de Nueva York estaba haciendo una redada en el campamento de Occupy Wall Street. Fuimos rápidamente con el equipo de noticias de Democracy Now! hasta Zuccotti Park, ahora bautizado Plaza de la Libertad. Cientos de policías antidisturbios ya habían rodeado el área. Mientras la policía destrozaba las carpas,
trabajadores de limpieza de la ciudad lanzaban las pertenencias de los manifestantes a los camiones de basura. Más allá de las barricadas, en el centro del parque, entre 200 y 300 personas se tomaban de los brazos formando una cadena humana y se negaban a ceder el espacio que habían ocupado durante casi dos meses. Fueron esposados y arrestados uno a uno.
Los pocos miembros de la prensa que logramos atravesar las barreras policiales fuimos enviados al área asignada a los periodistas, al otro lado de la calle frente al Zuccotti Park. Cuando nuestras cámaras comenzaron a grabar, estacionaron dos autobuses delante para impedirnos ver lo que sucedía del otro lado. Mis compañeros y yo logramos pasar entre los autobuses e ingresar al parque tras atravesar una montaña de carpas desarmadas, toldos y sobres de dormir. La policía casi logra impedir que los medios vean la destrucción.
Entre una pila de cosas amontonadas vimos una biblioteca destrozada. Ya dentro del parque encontré un libro en el suelo. Tenía inscripta la sigla “OWSL” de Occupy Wall Street Library, también conocida como la Biblioteca del Pueblo, una de las principales instituciones que había surgido de la dinámica democrática del movimiento. Según los últimos datos de los que se tenía registro, la biblioteca contaba con un total de 5.000 libros recibidos a través de donaciones. El que encontré entre los escombros de la democracia que estaba siendo arrojada a la basura fue “Nueva visita a un mundo feliz”, de Aldous Huxley.
A medida que avanzaba la noche aumentaba la ironía de haber hallado el libro de Huxley. Lo escribió en 1958, casi 30 años después de su famosa novela distópica “Un mundo feliz”. La obra original describía una sociedad del futuro donde la gente estaba estratificada entre pudientes y desposeídos. A los habitantes del “mundo feliz” se les proporcionaba placer, distracción, publicidad y drogas intoxicantes para volverlos complacientes: un mundo de perfecto consumismo donde las clases bajas hacían todo el trabajo para la élite.
“Nueva visita a un mundo feliz” fue el ensayo de Huxley en respuesta a la velocidad en que observó que la sociedad moderna se dirigía hacia ese futuro desolador. Haberme topado con ese libro no podía ser más pertinente: el campamento, que había sido motivado en gran medida por la oposición a la supremacía del comercio y la globalización, estaba siendo destruido.
Huxley escribió en su libro: “La Gran Empresa, hecha posible por el avance de la tecnología y la consiguiente ruina de la Pequeña Empresa, suele ser gobernada por el Estado, es decir, por un reducido grupo de jefes de partido y los soldados, policías y funcionarios públicos que cumplen sus órdenes. Una democracia capitalista, como la de los Estados Unidos, suele ser gobernada por lo que el profesor C. Wright Mills ha llamado la Élite del Poder”. Y continúa: “Esta Élite del Poder procura directamente ocupación en sus fábricas, oficinas y comercios a varios millones de los trabajadores del país, domina a muchos millones más prestándoles dinero para la compra de lo que ella produce y, como dueña de los medios de comunicación en masa, influye en el pensar, el sentir y el obrar de virtualmente todo el mundo”.
Uno de los trabajadores voluntarios de la Biblioteca del Pueblo, Stephen Boyer, estaba allí cuando allanaron el parque. Tras evitar ser arrestado y brindar primeros auxilios a sus compañeros, escribió: “Destruyeron todo lo que trajimos al parque. Nuestra hermosa biblioteca fue destruida. Nuestra colección de 5.000 libros desapareció. Nuestra carpa, que fue una donación, también fue destruida al igual que todo el esfuerzo que hicimos para levantarla”.
Poco después, la oficina del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, publicó una foto de una mesa con algunos libros y afirmó que los libros fueron bien conservados. Mientras tanto, la Biblioteca del Pueblo escribía el siguiente mensaje en tweeter: “Estamos contentos de ver que algunos libros están en buen estado. Ahora bien, ¿dónde están el resto de los libros y nuestra carpa y nuestras cajas?”. La carpa había sido donada a la biblioteca por la ganadora del Premio Nacional del Libro y leyenda del rock Patti Smith.
Muchos otros sitios de protesta del movimiento Occupy en otras ciudades fueron allanados recientemente. La alcaldesa de Oakland, Jean Quan, confesó a la BBC que había participado en una conferencia telefónica junto a los alcaldes de otras 18 ciudades para hablar de la situación. Otro informe de prensa observó que el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional habían asesorado a las autoridades de las ciudades.
Un juez del estado de Nueva York falló el martes a favor del desalojo y dictaminó que los manifestantes no pueden regresar al Parque Zuccotti ni con sus sobres de dormir ni con sus carpas. Tras el fallo, un abogado constitucionalista me envió un mensaje de texto que decía: “Solo recuerda: el movimiento está en las calles. Los tribunales siempre son el último recurso”. O como canta Patti Smith: “El pueblo tiene el poder”.
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2011 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
AMY GOODMAN /// OLEODUCTO KEYSTONE XL: EN BUSCA DEL REFLEJO DE OBAMA
Más de 10.000 personas se congregaron en Washington D.C. el pasado domingo con una meta en común: rodear la casa blanca. Y lo lograron. Ocurrió apenas semanas después de que 1.253 personas fueran arrestadas en una serie de protestas en el mismo lugar. Estas miles de personas, al igual que las que fueron arrestadas, se unieron en contra de la construcción del oleoducto Keystone XL, que se proyecta que se extenderá desde las arenas de alquitrán de Alberta, Canadá,
hasta la Costa del Golfo de Texas. La amplia coalición internacional en contra del oleoducto comenzó a conformarse desde que el Presidente Barack Obama asumió la presidencia, y ahora se acerca el plazo para que el gobierno confirme si aprueba o rechaza el proyecto.
Bill McKibben, fundador del movimiento mundial contra el cambio climático 350.org, me dijo: “Esta causa no solo se ha convertido en la lucha más importante desde el punto de vista ambiental en muchos, muchos años, sino quizá también en el tema de los últimos tiempos en el que el gobierno de Obama ha sido más directamente confrontado por el ciudadano común. En este caso se trata de gente con buena disposición, esperanzada, que muere porque el presidente sea el Barack Obama de 2008”.
Hasta hace poco el presidente simplemente se ocultaba detrás del argumento jurídico de que, como el oleoducto viene desde Canadá, el ámbito adecuado para tomar esta decisión era el Departamento de Estado de Estados Unidos, y que la decisión, en última instancia, recaería sobre la Secretaria de Estado, Hillary Clinton. Eso fue hasta que un ex colaborador clave del círculo de confianza de Clinton fuera denunciado como actual lobbista de la empresa TransCanada, que justamente es la que pretende construir el oleoducto Keystone XL. El grupo ambientalista Amigos de la Tierra ha denunciado una serie de vínculos entre la maquinaria política de Clinton y el oleoducto Keystone XL. Paul Elliot es el principal lobbista de TransCanada en Washington con respecto al oleoducto. Ocupó un alto cargo en la campaña electoral de Hillary Clinton en 2008, trabajó en la campaña de reelección de Bill Clinton en 1996 y en la campaña de Hillary Clinton al Senado en el año 2000.
Tras haber presentado una solicitud en virtud de la Ley de Libertad de Información, Amigos de la Tierra (AT) pudo acceder a correos electrónicos que documentan conversaciones de 2010 entre Paul Elliot y Marja Verloop, a quien AT describe como “alto cargo diplomático de la Embajada de Estados Unidos en Ottawa”. En uno de los mensajes, Verloop felicita a Elliot por haber obtenido el apoyo del senador demócrata conservador Max Baucus para el proyecto Keystone XL. En el mensaje, la funcionaria expresaba: “¡Muy bien, Paul! El apoyo de Baucus tiene peso”.
Otra persona que fue arrestada en la Casa Blanca durante las protestas de agosto-setiembre es la escritora canadiense Naomi Klein. Dijo acerca de este intercambio de correos electrónicos de tono cómplice: “La respuesta del Departamento de Estado fue ‘Bueno, también nos hemos reunido con ambientalistas’. Pero imagínenlos respondiendo un mensaje de Bill McKibben que dijera: ‘Hay más de 1.200 personas arrestadas’. ¿Ellos responderían ‘¡Muy bien, Bill!’? El día en que eso suceda, dejaré de preocuparme”. Klein explicó a continuación el impacto que el proyecto Keystone XL tendrá en el medio ambiente: “Las arenas de alquitrán emiten tres veces más gases de efecto invernadero que un barril de crudo canadiense normal debido a que, por supuesto, es sólido. Entonces, es preciso utilizar mucha energía para extraerlo, licuarlo y ponerlo en el oleoducto”.
Pero la polémica no termina ahí. El New York Times reveló que el Departamento de Estado eligió como grupo externo para realizar el estudio de impacto ambiental de Keystone XL a una empresa denominada Cardno Entrix. Resulta que Cardno Entrix menciona como uno de sus principales clientes nada más y nada menos que a TransCanada. Los impactos ambientales podrían ser devastadores. En primer lugar existe la posibilidad de que se produzca un derrame catastrófico de arenas de alquitrán tóxicas y, en segundo lugar pero no menos importante, la posibilidad de que haya impactos a largo plazo en el clima mundial. La campaña de Obama también recibió críticas por haber contratado a Broderick Johnson, un lobbista que antes representaba a TransCanada.
El gobernador republicano de Nebraska, Dave Heineman, convocó una sesión especial del parlamento estatal a partir del 1° de noviembre para hablar sobre el oleducto. Tras una semana de deliberaciones, varios proyectos de ley están siendo revisados, entre ellos el LB1, la ley más importante sobre oleoductos, que exigiría una rigurosa revisión de cualquier oleoducto que atraviese Nebraska, lo que demoraría considerablemente el proceso de aprobación de Keystone XL. El movimiento en Nebraska es muy diverso, comprende desde ambientalistas hasta productores ganaderos e indígenas estadounidenses.
El inspector general del Departamento de Estado está investigando si se cumplió con todas las leyes y reglamentos federales en el proceso de otorgamiento del permiso, y el Presidente Obama ahora afirma que será él quien tome la decisión final. Alrededor de Obama rondan las poderosas empresas que presionan a favor del oleoducto, pero ahora también se encuentra rodeado por las personas que se manifiestan frente a su ventana, a quienes necesita para ser reelecto. Como dijo Bill McKibben acerca de la cadena humana que rodeó la Casa Blanca: “Cada pancarta que la gente llevaba ayer tenía citas de la maravillosa retórica de aquella campaña electoral: ‘Es hora de terminar con la tiranía del petróleo’, ‘En mi gobierno, el aumento del nivel del mar comenzará a enlentecerse’. Estamos a la espera de que aparezca una especie de destello, de eco de aquel Barack Obama que le haga hacer lo correcto con respecto al oleoducto”.
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2011 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
AMY GOODMAN /// EL LLAMADO DEL DEBER: VETERANOS DE GUERRA SE SUMAN AL 99 POR CIENTO
El 11/11/11 no es una variante del tan publicitado plan fiscal del pre-candidato presidencial republicano Herman Cain, 9/9/9, sino la fecha del Día de los Veteranos de Guerra de este año. Es una fecha de especial importancia ya que Estados Unidos acaba de ingresar en la segunda década de guerra en Afganistán, la guerra más larga en la historia del país, y los veteranos estadounidenses de las guerras de Irak y Afganistán están cada vez más en las primeras líneas del frente de batalla del movimiento de protesta inspirado por “Occupy Wall Street”.
Un video de la marcha de Ocuppy Oakland realizada el martes 25 de octubre efectivamente parece y suena como un campo de batalla. El ruido de disparos es casi permanente en el video. La policía estaba lanzando gases lacrimógenos contra la multitud y de pronto se escucha que alguien grita “¡un médico!”. Los civiles corren hacia un manifestante que yace de espaldas en la calle. A pocos pasos, una multitud de policías de negro, vestidos con uniformes antidisturbios, apunta sus armas contra los manifestantes que están intentando brindar los primeros auxilios al herido.
El manifestante que estaba en el piso, Scott Olsen, es un ex oficial de la marina de Estados Unidos que había sido desplegado dos veces en Irak. El video, que es de dominio público, muestra a Olsen parado tranquilamente junto al veterano de la armada Joshua Sheperd, sosteniendo una bandera de Veteranos por la Paz. Le pedí a Sheperd que describiera la escena: “Estaba de pie, vestido de uniforme, y Scott estaba parado hombro con hombro junto a mí en actitud pacífica. Estaba flameando la bandera de Veteranos por la Paz y de pronto sobrevino el caos. Nunca he estado en una guerra pero lo que sucedió allí se pareció mucho a una guerra o a una zona de guerra”.
Scott Olsen vestía una chaqueta camuflada, un gorro con visera y una camiseta de Veteranos de Irak Contra la Guerra (IVAW, por sus siglas en inglés). Recibió el impacto de un proyectil policial en la cabeza, probablemente el cartucho de un gas lacrimógeno, que le provocó fractura de cráneo. Mientras el pequeño grupo de gente se acerca a ayudarlo, un policía lanza una granada de mano directamente hacia la muchedumbre. La granada explota inmediatamente.
Cuatro o cinco personas alzaron a Olsen y lo alejaron rápidamente del cordón policial. En el hospital de Oakland le indujeron el coma para calmar la inflamación cerebral. Ahora está consciente pero no puede hablar. Se comunica mediante una libreta.
Entrevisté a un amigo de Olsen, Aaron Hinde, también veterano de la guerra de Irak. Hinde estaba en la protesta de Occupy San Francisco cuando comenzó a recibir una serie de mensajes en tweeter acerca de que un veterano había resultado herido en Oakland. Entonces corrió hacia el hospital a ver a su amigo. Luego me dijo acerca de Scott: “Scott vino a San Francisco hace tres meses desde Wisconsin, donde de hecho participó en la ocupación del Capitolio estatal allí. Scott es probablemente uno de los tipos más amables y buenos que conozco. Es una de esas personas que siempre tiene una sonrisa en el rostro y nunca tiene un comentario negativo. …Y creyó en este movimiento de protesta porque lo que está sucediendo en este país es claro, especialmente
para nosotros como veteranos de guerra. Abrimos los ojos luego de haber ido a la guerra en el extranjero. Entonces hay un pequeño grupo de nosotros aquí y estamos todos muy motivados y comprometidos con la causa”.
Mientras cubría una de las manifestaciones de Ocuppy Wall Street en Times Square el 15 de octubre, vi al Sargento Shamar Thomas, que estaba visiblemente molesto. La policía montada había avanzado sobre los manifestantes, lo único que los detuvo fue un caballo que cayó de rodillas. Otros policías habían levantado las barricadas de metal, y estaban arrinconando a la asustada multitud contra las tuberías de la calefacción. El Sargento Thomas vestía su uniforme camuflado y tenía varias medallas de su gira de combate en Irak colgadas al cuello. Le gritó a la policía, para denunciar su trato violento contra los manifestantes. Thomas luego escribió acerca del incidente: “Hay un problema claro en este país. La GENTE PACÍFICA debería poder PROTESTAR sin que haya brutalidad. Estuve en un disturbio en Rutbah, Irak, en 2004 y no tratamos a los ciudadanos iraquíes como están tratando a los civiles desarmados en nuestro PROPIO país”.
Hace poco se creó un grupo que se autodenomina “Veteranos del 99 por ciento” que, junto con el capítulo de Nueva York de Veteranos de Irak contra la Guerra, fijó el 2 de noviembre como el día para marchar hacia la Plaza de la Libertad para sumarse formalmente al movimiento y apoyarlo de manera directa. Su convocatoria dice: “’Veteranos del 99 por ciento’ pretende llamar la atención sobre la forma en que los veteranos de guerra han sido afectados por los problemas económicos y sociales planteados por el movimiento Occupy Wall Street. Esperamos contribuir a que la participación de los veteranos y miembros del ejército “en actividad” en este movimiento sea más visible y concienzuda”.
José Vásquez es uno de los manifestantes que participó en la marcha. Es el director ejecutivo de Veteranos de Irak contra la Guerra. “Convocamos a todos los veteranos y personal del ejército en actividad a que se acerquen a su sede local de ‘Occupy’ y les hagan saber que son veteranos de guerra, que les hagan saber qué piensan acerca del movimiento. Y queremos básicamente hacer pública la voz de los veteranos. El 1% utiliza a la policía y a las fuerzas armadas para conservar lo que tienen. Y estoy aquí para decirles que las fuerzas armadas y los veteranos de guerra estamos enojados por cómo la gente está siendo tratada”.
Cuando pasé por Occupy Louisville en Kentucky el fin de semana pasado, las dos primeras personas que conocí allí fueron dos veteranos. Uno de ellos, Gary James Johnson, me dijo: “Serví en Irak durante un año y medio. Me uní a las fuerzas armadas porque pensé que era mi obligación ayudar a proteger a este país. …Y aquí y ahora hay otra forma en la que puedo contribuir y ayudar a la gente”.
Los analistas pronostican que el frío doblegará al movimiento de protesta que está teniendo lugar en todo el país. Pregunten a cualquier veterano que haya estado en Irak y Afganistán acerca de sobrevivir a la intemperie en temperaturas extremas. Y piensen en las palabras que otro veterano escribió en una cartel que sostenía en alto en la Plaza de la Libertad: “Es la segunda vez que lucho por mi país y la primera que conozco al enemigo”.
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2011 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
AMY GOODMAN /// LA GLOBALIZACIÓN DE LA DISIDENCIA, DE LA “PRIMAVERA ÁRABE” A LA OCUPACIÓN EN WALL STREET
Soplan vientos de cambio en todo el mundo. Qué provocará ese cambio y cuando sucederá es algo imposible de predecir.El pasado 18 de enero, en Egipto, una valiente joven dio un paso peligroso. Asmaa Mahfouz, de 25 años de edad, integraba el Movimiento 6 de abril junto a otros miles de jóvenes que participaban en debates en Internet acerca del futuro de su país. El movimiento se creó en 2008 para expresar la solidaridad de los jóvenes con los trabajadores de la ciudad industrial egipcia de Mahalla. Más adelante, en diciembre de 2010,
el joven tunecino Mohamed Bouazizi se inmoló para protestar contra el sentimiento de desesperanza de su generación. Su muerte provocó el levantamiento en Túnez que derrocó al dictador que estuvo en el poder durante años, Zine el-Abidine Ben Ali.
Protestas similares se extendieron a Egipto, donde al menos cuatro hombres intentaron inmolarse. Uno de ellos, Ahmed Hashem el-Sayed, de Alejandría, falleció. Asmaa Mahfouz, indignada ante lo sucedido, publicó un video en Internet en el que miraba directamente a la cámara. Tenía la cabeza cubierta, pero mostraba su rostro. Se identificó con nombre y apellido y convocó a la gente a que se sumara a una congregación en la Plaza Tahrir el 25 de enero. En el video declaró: “Filmo este video para darles un simple mensaje: Vamos a marchar hacia la Plaza Tahrir el 25 de enero. Si aún nos queda honor y queremos vivir con dignidad en esta tierra, tenemos que marchar el 25 de enero. Iremos allí a exigir nuestros derechos humanos fundamentales. Ni siquiera hablamos de derechos políticos. Simplemente queremos que se respeten nuestros derechos humanos y nada más. Todo este gobierno es corrupto. El presidente es corrupto, las fuerzas de seguridad son corruptas. Estas personas que se inmolaron no tenían miedo de morir sino que temían a las fuerzas de seguridad. ¿No es increíble?”
Nueve meses más tarde, Asmaa Mahfouz se encontraba dando un discurso en el campamento de ‘Ocupemos Wall Street’ en Nueva York. El lunes por la noche, parada en las escalinatas frente a la multitud, no ocultaba su gran sonrisa mientras miraba el mar de rostros. Cuando terminó de hablar le pregunté de dónde sacaba la fuerza. Me respondió en inglés, con su humildad característica: “Cuando vi que un millón de personas se acercó a la Plaza Tahrir no podía creerlo. Y ahora creo que no tengo miedo, no soy más valiente que otros. Vi a mis compañeros egipcios enfrentarse a la policía cuando trataron de echarnos; ellos murieron por todos nosotros. Así que ellos son los verdaderos valientes y fuertes. Vi gente morir delante de mí porque querían protegerme y proteger a los demás. Ellos fueron los más valientes”.
Le pregunté cómo se sentía de estar en Estados Unidos, un país que había apoyado durante tanto tiempo al régimen de Mubarak en Egipto. Respondió: “Si bien le dieron dinero, poder y apoyo al régimen de Mubarak, nuestro pueblo, el pueblo egipcio, pudo vencer todo eso, pudo contra el poder estadounidense. El poder lo tiene el pueblo y no las balas ni las bombas ni el dinero estadounidense, nada de eso. El poder es de la gente. Por eso estoy aquí, para solidarizarme y apoyar a los manifestantes del movimiento Ocupemos Wall Street, para decirles ‘el poder es de la gente’, y ‘sigan así que finalmente vencerán’”.
La revolución egipcia ha tenido consecuencias para Asmaa. En el pasado mes de agosto fue arrestada por las Fuerzas Armadas egipcias. Mientras mi colega Sharif Abdel Kouddous informaba desde El Cairo, Asmaa publicó dos polémicos mensajes en tweeter que provocaron su arresto por parte del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el gobierno militar que ha estado al frente de Egipto desde el derrocamiento de Mubarak.
Su arresto provocó reacciones a nivel mundial. Grupos tan disímiles como la Hermandad Musulmana y Amnistía Internacional lo condenaron. Fue puesta en libertad pero, como Sharif advirtió en el momento, Asmaa fue tan solo una de los 12.000 civiles arrestados desde que comenzó la revolución egipcia.
El mismo tipo de arrestos están sucediendo ahora en Estados Unidos, en muchas de las protestas que tienen lugar en todo el país. Mientras Asmaa se preparaba para regresar a Egipto, cientos de policías antidisturbios arremetían contra el campamento de Occupy Oakland, donde dispararon balas de goma y lanzaron gases lacrimógenos. La Universidad de Nuevo México está amenazando con desalojar el campamento que se montó en su predio y que fue denominado “(Un)occupy Albuquerque” (Desocupar Albuquerque) para enfatizar que se trata de territorio indígena ocupado.
Asmaa Mahfouz es actualmente candidata al Parlamento egipcio y quizá algún día, afirma, lance su candidatura a la presidencia. Cuando le pregunté que le diría al Presidente Barack Obama, quien pronunció su discurso dirigido al mundo musulmán desde El Cairo, respondió: “Usted le prometió a la gente que sería el cambio y que ‘sí, podemos’. Entonces estamos aquí, y desde la ocupación en Wall Street le decimos lo mismo: ‘sí, podemos’. Podemos lograr la libertad; podemos obtener nuestra libertad incluso de usted”.
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2011 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
AMY GOODMAN /// ¿UNA NUEVA ERA BUSH O LA ERA DE LA PRESIÓN POPULAR?
Hace un tiempo, cuando Barack Obama era tan solo un senador estadounidense que se candidateaba a la presidencia, le dijo a un grupo de donantes en un barrio residencial de Nueva Jersey, “Háganme hacerlo”. Tomó prestada la frase de Franklin D. Roosevelt quien, según Harry Belafonte, que escuchó la historia contada directamente por Eleanor Roosevelt, dijo esto en respuesta a la demanda de derechos civiles para los afro-estadounidenses que le hizo el legendario dirigente sindical, A. Philip Randolph.
Mientras el presidente Obama ha hecho concesión tras concesión al movimiento conservador Tea Party, que está financiado por grandes corporaciones, y a sus donantes de Wall Street, ahora que está nuevamente al ruedo en la campaña electoral se advierte a sus críticos progresistas que no lo ataquen, ya que eso podría terminar ayudando al candidato republicano en las elecciones presidenciales.
Y aquí entra en escena “el 99 por ciento”. El apoyo a la campaña Ocupemos Wall Street continúa en aumento y ya ha inspirado más de 1.000 manifestaciones de solidaridad en todo el país y el mundo entero. Tras semanas de manifestación sostenida, y luego de uno de los mayores arrestos masivos en la historia de Estados Unidos, Obama finalmente comentó: “Creo que la gente está descontenta y los manifestantes están dando voz a un descontento más amplio con respecto al funcionamiento de nuestro sistema financiero”.
Tras el polémico fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso de Citizens United contra la Comisión Federal Electoral, que permite donaciones ilimitadas de empresas para financiar la propaganda electoral, el hambre de dinero para la campaña es insaciable. La campaña de reelección de Obama se propone recaudar 1.000 millones de dólares. Según el Centro para una Política Receptiva (CRP, por sus siglas en inglés), la industria financiera fue la segunda gran fuente de contribuciones a la campaña de 2008 de Obama, superada tan solo por los abogados/lobbistas del sector industrial.
Sugerir que la derrota de Obama significaría el regreso a la era Bush tiene cierto fundamento: Associated Press informó recientemente que “casi la totalidad de los 22 asesores especiales de [Mitt] Romney ocuparon cargos de jerarquía en el gobierno de Bush: en la diplomacia y en los sectores de defensa o de inteligencia. La lista también incluye a dos ex senadores republicanos, al ex director de la CIA durante el gobierno de Bush, Michael Hayden, y al ex Secretario de Seguridad Nacional Michael Chertoff”. Pero, a menos de que haya una nueva era de presión popular, la presidencia de Obama también habrá sido una prolongación de la era Bush.
La propia naturaleza del movimiento Ocupemos Wall Street cuestiona la postura habitual de los predecibles y anquilosados comentaristas de los medios masivos. Para ellos todo se trata de las diferencias entre republicanos y demócratas, diferencias que a los manifestantes les cuesta ver. Quienes participan de las protestas, ven a ambos partidos a merced de Wall Street. Richard Haass, presidente del Consejo sobre Relaciones Exteriores, una organización ligada al establishment, dijo acerca de los manifestantes “No son serios”. Se preguntó por qué no hablan de derechos. Quizá es porque, para el 99 por ciento, el problema no son la Seguridad Social y Medicare, sino la creciente desigualdad: actualmente, los 400 estadounidenses más ricos tienen más riqueza que todos los otros estadounidenses tomados en su conjunto. Y también está el enorme costo y las secuelas de la guerra, fundamentalmente la cantidad de vidas que se perdieron, pero también las vidas que fueron destruidas en ambos bandos.
Es por eso que José Vázquez, director ejecutivo de Veteranos de Irak contra la Guerra, estuvo en el acampe de la campaña Ocupemos Wall Street el lunes por la noche. “No es ninguna novedad que muchos veteranos estén desempleados, no tengan hogar y sufran muchos otros problemas vinculados a la economía. Mucha gente fue enviada al frente de batalla varias veces y todavía tienen problemas vinculados con eso. Conocí a muchos veteranos de guerra que vinieron aquí. De hecho, acabo de conocer a un soldado que está actualmente en actividad y pidió licencia para venir a Ocupemos Wall Street”.
La histórica victoria de Barack Obama se logró gracias a la participación de millones de personas de todo el espectro político. Durante los años de gobierno de Bush la gente sentía que se daba la cabeza contra una pared. Tras las elecciones, la pared se convirtió en una puerta que apenas se abrió. La pregunta es, ¿se abrirá completamente de una patada o se cerrará de un portazo? No depende de una sola persona. Obama pasó de ser jefe comunitario a comandante en jefe. Cuando las fuerzas acostumbradas a tener toda la atención de la persona más poderosa de la tierra le susurran sus exigencias al oído en la Oficina Oval, el presidente debe ver que hay una fuerza más poderosa del otro lado de la ventana, aunque no le guste, y decirse “Si hago esto, harán la revolución”. Si no hay nadie ahí afuera, estamos en graves problemas.
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2011 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.



















