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VLADIMIR LAZO EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO” (video)

 

 

.- Intervención de Vladimir Lazo en el encuentro “Intelectuales, Democracia y Socialismo”:

Bien. Buenas noches. Agradezco mucho la invitación a esta reunión que me parece todo lo importante que muchos han dicho que es,  justamente porque es una manera de nosotros, de algunos de nosotros, reunirnos y hablar sobre cosas de las que queríamos hablar desde hacía mucho tiempo, y las hablamos entre amigos o las hablamos en los batallones. Pero también este es un espacio que puede prestar grandes posibilidades de desarrollo. Yo veo en el programa, digamos, tres temas, tres grandes escenarios:

En primer lugar clarificar el papel de la intelectualidad en el desenmascaramiento de la cuarta república, y así, en el alumbramiento de la Venezuela Bolivariana. Yo respondería algo parecido a lo que respondió Luís Britto García, sin embargo, agregaría algo que me parece pertinente, y es que no fue solamente el desenmascaramiento hecho a través del arte, a través de la literatura, y a través de tantas formas en las que los intelectuales hablan y escriben y se expresan, sino también que la guerra revolucionaria que emprendimos aquí en los años sesenta, y que terminó en los años setenta, contó también con un pensamiento revolucionario que se instauró como pensamiento revolucionario, producido por nuestros intelectuales, a diferencia de lo que otros políticos anteriores y otros revolucionarios venezolanos habían hecho antes.

Seguramente la última vez fue en 1928 cuando se formó aquella generación de 28 que terminó siendo básicamente ADECA a pesar de algunos representantes, que fueron honrosas excepciones.

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En segundo lugar, hacer un balance de los diez años de gobierno revolucionario, con sus luces y sus sombras, sus logros, sus esperanzas cumplidas y los anhelos que aún esperan. Yo pienso que se ha hablado tanto que me parecería redundante repetir lo que otros han dicho; yo solamente agregaría algo que consiste en lo siguiente: creo que uno de los logros esenciales, sin los cuales este proceso perdería una buena parte de su identidad, es una idea y una estrategia, que a mi me pareció genial, y todavía me sigue pareciendo. Este proceso, con Chávez, que por supuesto es el que lo dirige en este sentido especifico, además en todos los demás, Chávez, ha transformado PDVSA, y está haciendo con ella, lo que Bolívar hizo con el ejercito libertador venezolano en aquellos tiempos, cuando Venezuela fue algo así como el pueblo que salió por toda Latinoamérica a unir los pueblos y a liberarlos, y llegó hasta Bolivia y sobre todo lo que hizo… todos sabemos lo que Venezuela hizo y, en haciéndolo, perdió la mitad de su población y la mitad de sus ciudades que quedaron destruidas. Así que Venezuela se destruyó a medias,  y se despobló a medias, precisamente por esa sangría de la guerra; de tal manera que realmente el mayor esfuerzo de la guerra de independencia nos pusimos nosotros, los venezolanos, porque perdimos la mitad de todo nuestro pueblo en esa guerra, heroica, y muchas veces ni siquiera hoy muy valorada en lo que valía y lo que sigue valorando.

Y el tercer tema, de estos escenarios futuros, donde se establezcan posibles vías para el socialismo del siglo XXI en Venezuela con su contexto latinoamericano, que alumbren soluciones a la crisis estructural del capitalismo y también se señalan los obstáculos que encuentran los proyectos o el proyecto socialista derivado de la herencia política venezolana y de errores propios recurrentes en la izquierda política. Es una cosa, creo yo, tan larga que es un poco difícil, realmente, referirse a ella sin, simplemente, coger algo con una pinza y decir algo. Es tan grande que es un poco imposible, sin embargo hay cosas que me parecen importantes y precisamente la herencia política venezolana. Nosotros tenemos una herencia política realmente brillante me parece a mi, tanto herencia de lo que hizo este pueblo como lo que se escribió y lo que se hizo en otros sentidos que no fue solamente en la política, en la guerra, en el sacrificio y sí en muchas otras cosas. Yo pienso que esto es perfectamente reactualizable, recordable y al mismo tiempo recuperable y forma parte de las cosas que debemos tener como nuestro patrimonio básico y además de alguna manera de nuestras mejores tradiciones. Sin embargo, pero rápidamente porque yo realmente no quisiera abusar de la paciencia de Uds.

porque creo que la cosa ya es tan un poco exagerada, digamos, tenemos muchas horas aquí. Yo solo quiero decir dos o tres cosas que me parecen que son importantes.  

Nosotros realmente estamos en una transición y transición significa un movimiento de un lugar a otro. Entonces esta transición significa también la posibilidad, o la realidad, de que la realidad se nos desaparezca permanentemente, porque estamos construyendo la nueva realidad que queremos construir, justamente como un mundo socialista que todavía no es, pero precisamente esa es la finalidad de este proceso. Y como es la finalidad de este proceso, entonces nosotros estamos embarcado en el, y por lo tanto, estamos en ese movimiento que es una transición. Este no es un gobierno socialista pues no estamos en situación de socialismo, entre otras razones por aquellas dos naciones que existen aquí, que Venezuela financia a dos grupos en la sociedad venezolana; financia una parte de la población venezolana con todas las misiones, con todas las cosas, que no abundaré porque todos ya las dijeron—pero también PDVSA financia igualmente con la misma o mayor intensidad la acumulación de capital de la burguesía nacional. De tal manera entonces, que aquí nosotros tenemos una situación un poco esquizoide, que justamente es el resultado de que estamos en una transición, porque el socialismo se construye o por la vía drástica, como Lenin o como Mao Tse Tung o como Fidel Castro, o por la vía de transición.  

Creo que Venezuela es el primer país que inaugura una proceso de esta naturaleza en donde la transición significa, bueno, esto que hemos visto; se da un paso, se da un golpe, nos dan dos pero damos después tres golpes entonces después empezamos a gritar… Pero  hay una cosa que nos falta y que no hemos articulado de tal manera que dé realmente fruto.  

Yo pensé hace dos o tres años que nuestra transición era arrinconar permanentemente la burguesía nacional. Es decir, haciendo una agricultura industrial del estado y de las comunidades con la cual minimizaríamos el papel de la industria alimentaría venezolana, empezando por la Polar y todas las demás porque la Polar no es sino un fracción de este mercado capitalista pero es bastante más grande. Entonces arrinconar esa, arrinconar la industria metal mecánica, arrinconar una serie de industrias nacionales –yo pensaba que la transición era eso-, y creo que debería seguir siendo si es que estamos en una transición. Lo que quiero decir es que nosotras podemos transformar la transición en un golpe, es decir en algo más rápido y más drástico que una transición, que uno lo sabe, que es una cosa que tiene toda transición, que es lo siguiente: en el camino se puede perder el objetivo. Y si se pierde el objetivo entra la derecha, a diferencia de nosotros, la derecha es asesina y no perdona. Es decir nos mataran a todos. Yo creo que o nosotros enseriamos este proceso, quiero decir lo profundizamos, y creo que el año 2008 fue un año de perdida de esa profundización porque se, se… la primera cosa que se hizo era perdonar a 400 bandidos que fueron ellos que dieron el golpe de estado, de ahí en adelante 2008 fue decepciones. Yo creo que este año, 2009, que afortunadamente el presidente Chávez ha elaborado, como alguien lo dijo, un discurso, una radicalidad, nos toca a nosotros, pero también al gobierno, profundizarlo en su radicalidad, llevarla adelante a esa radicalidad y profundizar el proceso. Porque efectivamente un proceso de este tipo tiene tantos enemigos, por una razón básica – es que vendemos petróleo, Venezuela es un botín de guerra, es una guerra que se está realizando, que se esta librando en este momento y aquí no se dan los tiros, no, porque están sonando en Irak. No suenan los tiros porque ahora están en Pakistán y Ceilán –o Sri Lanka– y en Afganistán pero si dejan de sonar los tiros allá, empezarán a sonar los tiros aquí. De tal manera que nosotros somos un botín de guerra, un botín de guerra porque el objeto de esta guerra es el petróleo y ya está dicho en este recinto lo que significa el petróleo y la situación nuestra.  

Y para terminar, porque debo terminar porque estoy abusando. Sin embargo, quiero decir una cosa que es lo siguiente: nosotros también -y es otra configuración, me parece, del presente: nosotros vivimos en un mundo que – yo voy a decir algo que ciertamente provocaría ciertas molestias en algunos amigos míos-, que es lo siguiente: a finales del siglo XVIIII hubo un filosofo en Alemania que se llamaba Friedrich Nietzsche, quien descubrió un jeroglífico, creyendo… descubrió un jeroglífico, pero creyendo que había descubierto una forma de ser de la realidad.  

Descubrió que la civilización occidental había retransformado, había transformado, había procesado todo el patrimonio cultural, político, ideológico, literario y artístico sobre el cual se asentó, y lo retransformó en clave de egoísmo, de valor de cambio. Lo cual, entonces, terminó, al final del siglo XVIIII, en lo que Nietzsche creyó que era la configuración, el contenido de la realidad: una realidad sin contenido porque, bueno, dijo que se entronizó la nada en el occidente. Entonces terminó Occidente.  

Yo solamente diré sobre esto lo siguiente -porque ya no tengo tiempo: y es que cuando Nietzsche pretendió decir que Occidente había terminado, a Nietzsche le huyeron dos detalles básicos. El primero es que aquello que, según Nietzsche, que era y fue el heraldo de tal fin., es que la entronización de la nada, la nada, es algo que tiene contenido y el contenido de la nada es lo negado por ella, aquello de lo cual ha resultado. Y esa nada es precisamente ese proceso que comenzó hace cinco siglos y que transformó todo Occidente en una cultura sin contenido, sin contenido y eso lo vimos en el siglo XX.

Si nosotros recordamos a Proust; Proust no encuentra nada de donde reconstruir su identidad salvo la pura sensación, la pura vida estética, la pura vida estética fundada precisamente en el mundo de las sensaciones.

 
Pero nosotros encontramos también a Musil, encontramos a toda una literatura en el siglo XX en donde vemos justamente la destrucción de una cultura que hasta un siglo antes presentaba valores y que ya no tenía.  
Yo solamente diré lo siguiente, cuando Nietzsche piensa y expone que la nada se entronizó porque terminó, no entendió que la nada es precisamente un jeroglífico. Y como tal hieroglífico es una forma social que tiene su génesis, que tiene su origen y este origen es precisamente algo que occidente nunca realizó. Occidente comenzó su viaje por 2800 años, o un poco menos, hace 2400, con Aristóteles, diciendo que todos seres humanos son racionales, iguales  en razón, iguales en emociones, en sentimientos, en pasiones y todo eso, pero esa igualdad fue lo único que occidente no realizó. Realizó todo lo que Grecia quiso realizar en su tiempo, la ciencia, la tecnología, la política, o sea, todas las formas culturales se realizaron salvo la igualdad humana. Eso es lo único que no realizó occidente porque siempre fue una civilización despótica.  

Pero solamente, no haber realizado Occidente esto: la igualdad humana, es lo que puede vincularse con el engaño, o autoengaño que se hizo Nietzsche, cuando pensó que la nada era lo que existía, porque había dejado de existir la civilización occidental, no descodificó la nada que encontró; la descodificación de la nada es el capitalismo y Nietzsche, creo yo, no entendió lo que dijo.

/ CIM

CONOZCA LO QUE DIJO EMIR SADER EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”.

 

 

- Intervención de Emir Sader durante el encuentro “Intelectuales, Democracia y Socialismo”:

Estar hablando a ustedes en una reunión impar como esta, sobre temas latinoamericanos. Para mí la reunión es de extrema utilidad. Yo comparto las preocupaciones de ustedes, sin la propiedad que ustedes tienen porque las arrancan de la realidad concreta, uno tiene preocupaciones, pero son un poco abstractas porque uno mira desde afuera. Para mí es muy útil la reunión, yo tengo dudas si lo que yo voy a hablar sea útil para ustedes porque es un poco genérico, sobre la situación latinoamericana. 

No voy a hablar de la situación latinoamericana en general, más bien partir de la idea de qué es lo que está pasando con esos gobiernos que salen de los patrones urgentes en la década pasada. Cómo América Latina ha pasado de ser el paraíso o infierno neoliberal, para ser lo que yo llamaría el eslabón más débil de la cadena neoliberal, simplemente porque vive una resaca de todo aquello. Pero qué es lo que caracteriza a esos gobiernos. Estamos pensando qué forma asume la lucha antineoliberal y anticapitalista.

Creo que lo primero, aunque sea muy genérico, es decir qué naturaleza tiene el periodo histórico que vivimos. El periodo es un periodo histórico inaugurado con la Revolución del 17, que terminó con el fin de la Unión Soviética, y mucho más que eso, el viraje del periodo histórico de los años 70 para acá está marcado por tres cambios regresivos: primero el paso del mundo bipolar al mundo de la unipolaridad bajo hegemonía imperial norteamericana, lo que se llama una cosa brutal, habría que pensar todas las consecuencias de aquello. Segundo, el paso de un ciclo largo expansivo del capitalismo de segunda postguerra a un ciclo largo recesivo, en que seguimos todavía. El tercero el paso de un modelo hegemónico, regulador o keynesiano, de bienestar social, como se quiera llamar, a un modelo desrregulado, neoliberal y todo. Es una combinación brutal que hace concreta una correlación de fuerzas absolutamente regresiva y negativa, basta con decir que desde que la palabra izquierda fue inventada por los europeos, nunca la izquierda fue tan débil en el mundo.  

América Latina es una isla soplando contra un viento conservador en escala mundial, no voy a hablar de las consecuencias de aquello, pero basta con decir que la victoria del campo imperialista no fue una victoria apenas política y económica, fue sobre todo una victoria ideológica. Había dos interpretaciones del mundo antes de aquello: para el campo socialista, el antagonismo fundamental se daba entre capitalismo y socialismo, para el campo imperialista la contradicción se daba entre democracia y totalitarismo. Ganaron ellos, se había derrotado el totalitarismo fascista, se derrotó el totalitarismo soviético, stalinista y ahora están tratando de derrotar el totalitarismo islámico, terrorista, lo que sea. Pero ‘democracia liberal’ pasó a ser igual a ‘democracia’, ‘economía capitalista’ pasó a ser igual a ‘economía de mercado’. Es una victoria ideológica brutal.

 
Y una segunda consecuencia, que no me voy a detener pero que es la más importante, el nivel más importante de la hegemonía norteamericana, capitalista e imperialismo en el mundo no es el nivel económico, ni político, ni tecnológico, ni militar, aunque siguen siendo los niveles no se terminan en esta crisis, menos todavía en el capitalismo, debilitados seguirán adelante, son hegemónicos. Pero el nivel más importante de la hegemonía imperial en el mundo es el nivel ideológico. El modo de vida norteamericano es el arma más importante entre los gramscianos de la hegemonía capitalista en el mundo de hoy, al punto de que penetra en los que deberían ser sus antagonistas. Yo tuve en China el fin año pasado, me quedé impresionado, no soy de aquellos que desechan la experiencia china, la consideraba muy en serio, pero está claro que ha inducido estilos de vida norteamericanos. China que nunca se había dejado influenciar por ninguna civilización externa, ni siquiera por la guerra con Inglaterra, induce la utilización del automóvil, el coche, de la tecnología, la forma de encarar. Entonces eso es hegemonía en el sentido gramsciano de la palabra. Lo que debería ser el antagonismo lo hace el estilo importado norteamericano.  

Pero mucho peor para nosotros, los niños y jóvenes de la periferia, grandes metrópolis que son la mayoría de nuestra sociedad, son en la mayoría pobres, ambicionan consumibles, mercancías de marcas norteamericanas, son víctimas de la sociedad de consumo. Eso es hegemonía en el sentido gramsciano, cuando las víctimas privilegiadas del modelo inducen e incorporan valores del modelo dominante. Entonces la lucha ideológica es más que fundamental. El neoliberalismo hoy no tiene otra forma de sociabilidad que compita con él. No es que la soviética fue una gran competidora, no era, pero tampoco son los islámicos, ni los evangélicos, ellos avanzan solitos. Hay espacios chicos de sociabilidad alternativa, pero nada que se necesite a escala global.  

Entonces no hay que confundir debilitamiento político, económico, militar norteamericano porque la hegemonía ideológica sigue siendo global absolutamente, invadió Europa del Este, etcétera. Entonces es un marco globalmente negativo, hay que planteárselo porque hay que ver en qué marco de relaciones internacionales estamos.  

El socialismo hoy es un objetivo, levantado gloriosamente por Venezuela para debatir. Pero la lucha fundamental hoy se plantea como lucha antineoliberal, cómo podemos llegar a ser anticapitalistas, por acá en el Foro Social se plantean “Otro mundo es posible”, ni siquiera enuncia qué mundo es ese, está claro que es un mundo antineoliberal o postneoliberal, como lo llamemos.  

América Latina tiene excepciones en todo aquello. Si uno agarra la trayectoria de los últimos 50 años, yo lo llamo en mi último libro el nuevo topo, que aparece espectacularmente sobre golpes extraordinarios y tiene una capacidad de recomposición formidable. Si agarramos la cronología, las derrotas que tuvimos en Europa fueron sesenta años de luto, sesenta años de repliegue. La capacidad del topo latinoamericano de recomponerse, sorprendentemente, como todo movimiento revolucionario, sorprendente.  

Yo creo que vivimos hoy una resaca neoliberal, pasamos de una década de resistencia, en que los movimientos sociales eran los protagonistas principales en la madeja de construcción de alternativas, que empezó justamente hace 10 años con la victoria de Hugo Chávez. De ahí pasamos a una época de disputa de hegemonía.  

La línea divisoria en América Latina, a mi juicio, no es una izquierda buena y una izquierda mala, eso es lo que dice todo el que quiere dividir a la izquierda. Con todo lo que es Lula, y con todo lo que es positivamente Hugo Chávez, si los dos se pelearan los dos se debilitarían, porque se aislaría más la alternativa más radical y Lula quedaría más disponible para captaciones de alianzas de otro orden. Entonces es una alianza, digamos, contingente pero que es positiva en cierto sentido.  

La línea demarcatoria, a mi juicio, está entre los que firman tratados de libre comercio y los que están por la integración regional, esa es la línea divisoria inicial. Los que tienen TLC están del otro lado, no hay integración latinoamericana, se comprometieron estratégicamente con el libre comercio, tienen una relación privilegiada con Estados Unidos. Miren México, 90% de su comercio exterior con Estados Unidos y corrió al Fondo Monetario, el primero que llegó allá a golpear la puerta.  

Mientras que nos defendemos mejor porque tenemos los que vamos por la integración regional, diversificamos le comercio internacional, caso de Brasil, más comercio con China que con Estados Unidos, el conjunto de la región tiene un 25% con Estado Unidos. Entonces sufrimos menos el efecto de la crisis.  

Segundo lugar, la intensificación del comercio regional, es muy importante, sobre todo para Chile, Argentina, Venezuela. Y tercer lugar, más importante, desarrollo del mercado interno de consumo popular. Un tema de democracia social muy importante que nos diversifica la economía, ahí nos defendemos mejor, entonces estamos menos afectados por la crisis. Pero en los que están por la integración regional algunos están avanzando para romper con el modelo y otros no. Está claro que me refiero en segundo lugar a Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, que han heredado modelos económicos financieros, han mantenido sobre todo la dimensión financiera del modelo, no necesariamente la económica, porque se han retomado la idea del desarrollo económico que debe ser abolida, el papel del Estado como inductor de la economía, pero han mantenido el modelo financiero que es gravísimo, la hegemonía del capital financiero se mantiene como sólida, fundamentada y dominada por tasas de interés estratosféricas, por bancos centrales en la práctica autónomos, eso se mantiene, como se mantiene el modelo de agronegocios, varios elementos graves del modelo anterior están presentes. Y tampoco son gobiernos que se plantean el tema de la ruptura del modelo, no está planteado que hay que romper con el neoliberalismo, se democratizó elementos de espacios importantes, cualquier análisis que diga que Kichner es igual a Menem está absolutamente equivocado, como que Lula es igual a Cardozo está absolutamente equivocado.

Todo lo que cambió, cambió para mejor, la política internacional mejoró, la política social mejoró, la relativa re-composición del papel del Estado claramente mejoró, son gobiernos contradictorios. Frente a esos gobiernos hay dos posiciones de la izquierda posibles, una, es decir que son los mejores administradores del neoliberalismo, porque mantienen el modelo y engañan al pueblo, una versión posible de la otra izquierda y ese modelo hay que destruirlo porque sino no vendrá nunca una izquierda pura, libre, perfecta, etc., eso no sólo nos da cuenta de la realidad, de las diferencias; la teoría no sirve para amalgamar, sirve para caracterizar las diferencias. Con un segundo lugar, lleva alianzas con la derecha contra su gobierno, y las alternativas terminan siendo esos gobiernos o la derecha.  

Y la segunda es la posición con un gobierno contradictorio, que tiene un sector progresista y otro conservador, y ojalá el gobierno de Tabaré y el de Lula sean puentes hacia la ruptura del modelo, y que si llega a ganar Mujica, si llega a ganar un candidato del PT Ese será un paréntesis y volverá la derecha. Pero la pelea es por lo que viene después, si viene ruptura del modelo o no.

Otros gobiernos que ustedes conocen, Ecuador, Bolivia, Venezuela muy particularmente tienen dos características importantes: primero, creo que representan una tercera fase de la estrategia política de la izquierda latinoamericana. La primera fue la estrategia de reformas, que fue muy importante, coincidió con el ciclo largo expansivo del capitalismo, sincronización en la periferia. Todas las  democracias son social con regímenes populares de Perón y Vargas, son típicos, Lázaro Cárdenas etc., modelos desarrollistas que fueron muy importantes desde el punto de vista del desarrollo económica, elaboración de proyectos nacionales, que se agotó, que se agotó no sólo porque tuvimos la experiencia más famosa de Allende que fue derrocado. Se agotó porque el ciclo largo expansivo del capitalismo se agotó, se terminó, no era más funcional la convergencia desarrollista del periodo.

La segunda estrategia es la de la lucha armada, que trajo conclusiones fundamentales, bastaría con la revolución cubana más la nicaragüense, pero la propia conversión de la izquierda armada guatemalteca, salvadoreña, demostró, reveló, que la correlación de fuerzas había cambiado conforme el periodo internacional cambió. Es justa la lucha armada, pero muy correctamente lo dice, Hugo Chávez le planteó a la Farc, son inviables como camino de victoria, por la correlación de fuerzas nacional e internacional, entonces se agotó también como alternativa.  

Y una alternativa nueva que de manera distinta que como Ecuador Venezuela, Bolivia plantean, combina distintas formas de luchas, que la sublevación desemboca en solución política electoral, pero busca refundar el Estado. Entonces como que combina formas de luchas distintas, buscando construir un modelo distinto, no está en la legalidad estricta, hay sublevación popular que tiene un carácter militar acá, indígena en Ecuador, en Bolivia, pero no queda presa de la idea de autonomía de movimientos sociales, que es una idea equivocada, al contrario busca disputar hegemonía política. Por eso es tan importante que los movimientos sociales bolivianos hayan fundado el MAS, para pasar de la fase de resistencia a la fase de disputa de la hegemonía, pero cuando se llega ya al contrario de reformismo tradicional, no trata de cambiar la sociedad con la forma de Estado existente, busca refundar el Estado que corresponda a  un bloque social nuevo con una correlación de fuerzas políticas distintas.  

Entonces, ese es un elemento embrionario, por eso es la nueva estrategia política, lo cual es muy significativo, no por acaso son los que más avanzan. No sólo es romper con el modelo, romper con esos instrumentos políticos tradicionales de producción de las relaciones sociales, el Estado triacionó los países para cambiar la sociedad, hay que tratar de reproducir la sociedad tal y cual es. Con su inercia, con su burocracia, con su corrupción, no son los instrumentos idóneos, ni para democracia política, ni social, ni transformación económica. Entonces eso son los temas que se plantean nuevos, no está claro si van a resultar o no, pero esos son los elementos más avanzados.

El neoliberalismo nos plantea un dilema equivocado, el campo teórico, como diría el burgués y el neoliberalismo, es estafar lo privado. Y es una trampa, destruyen el Estado y dicen ¿quieren defenderlo o se vienen para nuestra esfera que es la privada? La esfera de ellos es la esfera privada, es la esfera mercantil. Lo que hace el liberalismo es mercantilizar todo, transformar todo en mercancía, todo tiene precio, todo se vende y todo se compra. Es la esfera de ellos  hay que denominarla por su nombre real. La esfera privada es la esfera de los derechos individuales, por ejemplo nos expresaron mucho, pero el que pone el tema va a poner el nombre que le conviene, lo de ellos es esfera mercantil y hay que llamarla como tal. Y lo nuestro no es una esfera estatal, es una esfera pública, de la universalización de derechos. El Estado, es decir el burgués, siempre tiene una mano izquierda y una mano derecha, de lo que se trata es de un espacio de disputa hegemónica entre los intereses públicos y los intereses mercantiles.

El Estado puede ser perfectamente mercantilizado, financializado, como lo es a menudo, los estados latinoamericanos cobran impuestos, del mundo del trabajo, de la producción y los transfieren al capital financiero mediante el pago de la deuda. No tiene siquiera el papel anterior de contrarrestar desigualdad de mercados, es un espacio de disputa, no de políticas sociales, esos gobiernos contradictorios son la mano izquierda, el Banco Central la mano derecha , es una disputa política, económica, clara.

Es un tema fundamental para nosotros, desplazar el debate teórico para el tema. El socialismo en el fondo es una inmensa esfera pública, universalización de derechos, democracia, participación popular. Entonces estamos hablando no sólo del antineoliberalismo, democratizar es desmercantilizar, traer para la esfera pública lo que estaba en la esfera mercantil. Lo que hace el ALBA, y lo que ha hecho desde el comienzo el intercambio Venezuela – Cuba es ejemplar, es lo que en el Foro Social Mundial lo llaman comercio justo, intercambio en base a lo que es necesario y que es posible, que cada país puede dar lo que necesita, no a precios de mercado.

Por eso es que siempre que hablo de los grandes templos de avance antineoliberal están en el ALBA, está la Operación Milagros, está la formación, la formación de nuevas simetrías, generaciones de médicos pobres en América Latina, reducir el analfabetismo en Venezuela y en Bolivia, son hechos en la esfera pública, la esfera de la solidaridad, la complementariedad, que es el espacio de la desmercantilización. Yo digo que se está construyendo, yo llamaría de post-neoliberal como una visión descriptiva, no es una categoría, no  hay un periodo histórico post-neoliberal, es un periodo en que se discute qué carácter va a tener el post neoliberalismo, cuanto más desmercantilicemos, más estamos poniendo espacios anti-capitalistas. Los fines del anti- capitalismo es  des-mercantilizar, qué paradoja más profunda que es mercantilizar a todo. Entonces hay una valoración importante que vemos en el ALBA y en los países que están avanzando en la ruptura de un modelo.

Refundar el Estado alrededor de la escala pública, tiene que asegurar de derechos, des- mercantilizar,  esos son avances extraordinarios, están en la contramano de lo que pasa en el mundo, conocemos casos de economía  que dicen: bueno, hay cosas que tienen valor de uso y no tiene valor de cambio. El agua, era el ejemplo clásico, tranquilo quedamos, se paga todo, todo se llegó a un  nivel de mercantilización espectacular, no sólo como práctica económica sino como concepción de las cosas. Toda actividad es remunerada, cuando un político hablaba de profesionalización, no es para hacer las cosas mejor, no es que la prioridad de nuestras vidas, como dirían los bolcheviques y Lenin, es porque es remunerada. Eso lo está destruyendo los partidos de allá, el PT, todo incluido, profesionalizar es que yo hago, porque me pagan, no es que haga sólo porque me pagan, pero combino la militancia política con la remuneración, lo cual, está bien si fuera manera de liberar más tiempo para el trabajo, pero la idea de la generosidad de la militancia va en contradicción con esa forma de hacer.

Ustedes saben cómo la democracia liberal fue corrompida por el neoliberalismo con la transformación de la lucha política, la lucha de marketing, son las campañas electorales que son des-caracterizadas como el debate. Entonces, es una base inmensa de neo-liberalismo. Yo diría que hay dos análisis que circulan por allí que son a mi juicio equivocados: una, de decir que se terminó el neoliberalismo y que el capitalismo se va al suelo ¡Mentira! ¡Mentira! ¡Falso! Si no se le tumba ni siquiera el modelo neoliberal, seguramente habrá adecuaciones, pero el modelo neoliberal no es un modelo económico de gobierno, es una reconstrucción de la sociabilidad al hablar de mercado, eso es inmenso.  

China que es la que más crece en el mundo expande eso de manera espectacular, positivamente hay un desarrollo económico, pero, no sé si toda la industria privada es china, hay quienes dicen China es privada, probablemente casi toda, lo cual es una cosa de una dimensión espectacular de economía mercantil. Brasil, México y Argentina están profundamente penetrados por la ideología, por la práctica neoliberal, no hay que subestimar al enemigo en esos temas, tampoco la hegemonía norteamericana va a caer, porque no hay otra hegemonía en el horizonte, yo creo que con esos factores tenemos por delante un periodo histórico de turbulencias e inestabilidad. Verídicamente, la hegemonía norteamericana sin que se configure un país o un conjunto de países que pueda  sustituirlo.  

En segundo lugar, el modelo se agota y no estamos todavía con un modelo alternativo para proponer, para construir. Entonces es periodo largo de disputa  económica, política, ideológica entre alternativas al neoliberalismo, qué es lo que viene después del neoliberal.

Entonces no quería alargarme mucho, a lo mejor son consideraciones absolutamente genéricas. Preocupaciones claro que las tenemos, uno sobrevuela por aquí y por allá, cree que conoce mucho en verdad uno volando, conoce más que horarios de aeropuertos que los procesos en concreto. Pero cuando uno llega a un país, los compañeros bolivianos  los encontré muy preocupados, están mirando los árboles y los bosques están hechos de árboles, y claro que hay preocupación respecto a Venezuela porque es el proceso más importante desde el punto de vista político de abajo, por lo que es, por lo que fue y por el  liderazgo que tiene en toda América Latina. Entonces uno mira con cariño especial, con preocupación especial pero yo no me voy atrever a, (sic) yo quería más plantearles preguntas que, me desquité mucho con los planteamientos que hacen ustedes.  

Yo terminaré diciendo que juntamos un fantasma más de los que planteó Monedero ayer, un fantasma que nos cae durísimamente y que fue analizado por Perry Anderson en el libro Consideraciones del Marxismo Occidental: la ruptura entre intelectualidad y práctica política. Intelectualidad, teórica, buena, sin práctica política y práctica política sin reflexión teórica. No por acaso los periodos de generaciones de marxistas, todos son dirigentes revolucionarios e intelectuales. No intelectuales que tienen interés político, no, dirigentes, así como Evo y García Linera lo son, por eso hay que valorarlos mucho, y de alguna manera Rafael Correa, no digo que no los hay en Venezuela, pero es fundamental que no sea una relación externa entre reflexión política y práctica política. Es una tragedia para nosotros, no se es marxista si no se es a la vez militante, dirigente y con reflexión teórica.  

Difícilmente vamos a construir alternativas al capitalismo si no logramos construir instrumentos que se relacionen o que articulen reflexión teórica. No por acaso los grandes nombres siguen siendo los viejitos: Marx, Lenin, Trosky, Gramcsi, Luxemburgo que eran dirigentes revolucionarios, entonces la efectividad de sus reflexiones era insuperable, así como los intelectuales latinoamericanos tienen una reflexión teórica muy grande, pero estamos rezagados respecto a los procesos reales.

No es el caso de ustedes, pero me atrevería a decir que es el caso grave que es el caso en gran parte de la universidad venezolana, con dolor que desde CLACSO, el único país latinoamericano que la mayoría de los centros son de derecha es Venezuela, y tienen el proceso más avanzado de América Latina, ¡Por Dios! Es una cosa, no incomprensible, uno sabe las razones, pero es trágico.  

No es que la teoría vendría de allá, pero es síntoma de algo que en la práctica política no está articulada a la reflexión teórica en particular. Entonces genera esos dilemas tremendos que hay, lo que ustedes están haciendo es intentos extraordinarios por buscar dirimir esas distancias. Como en Bolivia, es posible el proceso de Evo Morales, porque había el Grupo Comuna, que no era suficiente pero era indispensable. Este análisis de Álvaro  García Linera, crítico del economicismo de la esfera lo tradicional es condición de que Marx existiera y quisiera volver de nuevo. Creo que ustedes conocen qué es lo que decía la escuela tradicional boliviana: se dirigía al indígena y le decía: ¿en qué tú trabajas? En la tierra, entonces tú eres campesino,  olvida el ayamra, el quechua, campesino, pero era aliado vacilante de la clase obrera, ya viene el obrero minero a decir qué es lo que tiene que hacer, olvídate de identidad histórica, hubo que hacer la crítica del marxismo soviético, economicista, la forma de reproducción de la vida define la conciencia social.  

Además el indígena boliviano trabaja la tierra comunitariamente, ni siquiera competir, por eso está a la vanguardia de la lucha anti-neoliberal y tiene una dinámica extraordinaria de transformación revolucionaria.
Entonces, una teoría acoplada la práctica, es fundamental, nadie se pregunta por qué lo escogieron, porque fue un grupo que con una parte en la universidad y otra afuera sigue produciendo lo mejor de América Latina hoy día. Entonces ese es un elemento indispensable.  

Yo creo señores que los intelectuales solitos no somos absolutamente nada, podemos hacer la fotografía que queramos de la realidad, la realidad nos polariza y estamos obligados a definirnos respecto a ella, pero la riqueza de esos procesos, no es un dilema, es novedad, todo proceso revolucionario es nuevo. Decía Gramsci la Revolución Rusa se hace contra el capital, la Revolución Cubana se hace contra el quehacer, no en las leyes generales, allí se reproduce la concepción de Lenin de vanguardia, pero no bajo la forma de partidos tradicionales y seguimos negando y reafirmando, pero tenemos que ayudar a descubrir los caminos.  

Está claro que estamos llegando a ciertos límites para construir, porque no es que pasamos del neoliberal al socialismo, no pasamos, hay que construir el bloque social alternativo, la fuerza hegemónica alternativa, nunca se hizo revolución diciendo: al socialismo muchachos, no, se hizo con paz, pan y tierra, con la historia me absolverá, con caminos progresistas, con programas de transición, hay que descubrir esos caminos. Sabemos que son desmercantilizar, construir la esfera pública, ya tenemos algunos elementos, pero ¿qué estado es posible y necesario para superar el neoliberalismo, desmercantilizar a la sociedad y empezar a construir un camino anticapitalista y socialista?

Creo que lo hablo es también muy genérico, y termino diciendo que de alguna manera la globalización nos hizo un daño porque  los análisis a veces tendían a ser muy genéricos, y en el fondo ganamos cuando articulamos análisis y esfuerzos a nivel de cada país, allí se rompen los eslabones de la cadena, avanzamos en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia, porque logramos constituir una correlación de fuerzas a nivel nacional, y tenemos que volver a tener esa capacidad concreta de análisis, proceso de acumulación, bloques hegemónicos, alternativos, etc., a nivel de cada país, con todo los condicionales nacionales e internacionales que hay.

No quiero extenderme más, tenemos un balance importantísimo de todo lo que  se ha dicho ayer. Yo traje uno que otro librito, uno en castellano, otro en portugués, aquí tengo el de castellano para los que quieran eventualmente tomar estas ideas pequeñas que yo he desarrollado. Muchas gracias.

ERNESTO VILLEGAS EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”

 

 

Intervención del comunicador social Ernesto Villegas durante su intervención en el encuentro “Intelectuales, Democracia y Socialismo”:

Creo que fue un español que dijo: “Soy periodista y en mi casa digo que toco piano en un burdel”. Bueno yo en realidad no sé por qué me invitaron a mi a un encuentro de intelectuales, yo no me considero uno de tales, pero les doy las gracias a quienes tomaron la iniciativa y a ustedes por escucharme.

Supongo que me invitaron por periodista, porque la gente me suele conocer por el oficio que yo ejerzo, que escogí. Tengo un amigo que también dice: “No soy periodista, estoy de periodista”, y sobre esas cosas uno ha tenido que venir reflexionando en el tiempo también, por la conducta que los periodistas, como un todo, hemos venido teniendo en los últimos años. Y como supuse que me invitaron como periodista y el género por excelencia del periodismo es la noticia.

Quisiera leerles parte de este documento que es del 16 de octubre del año 2002, sin embargo, si nos damos cuenta, es con posterioridad al golpe de abril, quiere decir que después del golpe a la República de Venezuela -sin el Bolivariana- sigue viva, la han seguido construyendo como propuesta y ayer cuando se informó oficialmente sobre la develación de un complot en El Salvador para atentar contra la vida del Presidente Chávez, yo creo que todos debimos haber sentido como un hilo frío en la boca del estómago al imaginarnos a Venezuela sin Chávez por un segundo. Además de la inmediata guerra civil que eso significaría, nos habremos preguntado qué sería de la República Bolivariana. ¿Estará en capacidad la República Bolivariana de mantenerse como proyecto alterno a esto sin Chávez? Yo creo que no. Por eso yo me río mucho cuando escucho que hay sectores que se supone que son el chavismo sin Chávez, cuando a veces uno aspiraría que fuese más bien Chávez sin cierto chavismo.

Pero quería leerles de este documento la parte de las estrategias generales en el plano internacional, dice:

Con la finalidad de acometer este fin -un fin del que vienen hablando- de la agenda productiva de política exterior  -fíjense que es una agenda productiva, económica- auspiciar de acuerdo a la realidad nacional y en función de nuestros intereses la integración global y regional sin ingenuidades  -sin ingenuidades es sin solidaridad, traduzco- profundizar relaciones con los socios estratégicos y tradicionales de Venezuela (Estados Unidos, Colombia, el resto de la Comunidad Andina, Caribe, Comunidad Europea) y sujeta a los intereses del país para lograr pleno desarrollo económico -pleno desarrollo económico obviamente con participación determinante del sector privado, como entiendo. Víctor acaba de describir que se está dando en este instante-. Declarar un claro repudio al terrorismo –yo interpreto esto como una alineación de Venezuela en la guerra global contra el terrorismo de los Estados Unidos-. Colaborar de manera bilateral sin ambages con Estados Unidos y Colombia en el combate contra el narcotráfico y el terrorismo. Recuperar la meritocracia y profesionalismo de la carrera del servicio exterior y buscar acuerdos hemisféricos de largo plazo, con énfasis en lo energético.  

La República de Venezuela quiere acuerdos hemisféricos de largo plazo con énfasis en lo energético. Porque, como decía Luis Brito, estamos sentados en esa piscina de petróleo que signa pues, tal vez también en los recursos acuíferos que él mencionó, pero en todo caso determina lo que esta gente se está proponiendo para Venezuela como alternativa a Chávez. Digo a Chávez porque no hablo del socialismo como una construcción acabada, yo venía en la calle y vi los carteles de una exposición que decía “Aquí está el socialismo”, un festival, primer festival de no se qué cosa. Y digo bueno, aquí esta el socialismo, que yo sepa el socialismo no existe todavía en Venezuela, es una construcción.

Yo me alegro de que me hayan invitado para acá porque es la primera vez que tengo ocasión de asistir a una de estas actividades en el Centro Internacional Miranda y yo creo que va a marcar un hito este encuentro. Las personas que estuvieron en la mañana, como periodista también tenía algunas fuentes que me iban informando del desarrollo de las deliberaciones, y me decían que esto podría resumirse en el título “La Revolución se revisa” y para mí fue placentero, por la ausencia precisamente de escenarios como este en Venezuela. Yo creo que este debería ser un ejercicio permanente, tal vez con diez años de retraso nos estamos viendo las caras aquí, o por lo menos yo les veo las caras a ustedes en este debate. Probablemente tengan tiempo en eso otros venezolanos, pero creo que la misma asistencia a este evento en esta hora del sueño, como dice Luis Brito, refleja el interés que hay en torno al tema y vaticino que serán cada vez más multitudinarios, porque se nos va la vida en esto.

No tengo yo las credenciales ni la profundidad de las personas que están sentadas aquí, saben muchísimo más que yo lo que han sido las experiencias de transición al socialismo, como dice Javier, pero en el área que a mí me toca, que es de la comunicación, es angustiosa la búsqueda. Por supuesto que un modelo de comunicación para el socialismo en el siglo XXI no solamente depende de cuál es el modelo, sino que ese modelo de comunicación va a signar al modelo de socialismo. A mí me angustia el debate que estamos dando en este momento sobre el tema de los medios, si lo estuviéramos dando al comienzo uno comprendería muchas de las posiciones indignadas que se oyen. Luis Brito preguntaba sobre la gente de CONATEL, pero es que ¿la gente de CONATEL acaso es magistrado del Tribunal Supremo que fue electo y designado allí por 12 años? No, los señores de CONATEL son funcionarios, ¿y a qué rama del Poder Público están adscritos? ¿No es el Poder Ejecutivo? ¿Entonces dónde está la falla?

Conozco compañeros que han formado parte del Directorio de Responsabilidad Social de Radio y Televisión que sostienen -yo tendría que confirmarlo- que allí las acciones, las averiguaciones administrativas frente a televisoras, se extinguen porque no las prosiguen. Más bien cada anuncio de apertura de una averiguación administrativa termina siendo un punto a favor de los investigados, porque ellos pueden exhibir el que la investigación nunca concluyó en nada, ni en inocencia ni en culpabilidad.

Entonces me angustia porque de pronto veo que es un tema de debate público y cotidiano, pero hacemos poco para construir una nueva relación que no sea esa, en muchos casos hasta psiquiátrica, relación que tenemos con los medios. En estos días participé en un evento al que me invitó Hindu Anderi y entonces me porfiaba un compañero en contra de una recomendación que yo le hice. Yo ando en estos tiempos escribiendo un libro, sobre el cual prometí no hablar más hasta que no lo tenga en la mano, y yo les recomendaba a los compañeros, les decía “mira vale hagan como hice yo, me ha ido muy bien, dense una cura de medios. En lugar de la cura de sueño que le recetan los psiquiatras a la gente o los psicólogos, dense una cura de medios y desconéctense de ese mundo un rato y volteen y vean que tienen al lado un libro, un hijo, un lienzo en blanco, ráyenlo y apaguen eso”. Entonces el compañero me porfiaba y me decía “No, pero y si pasa algo, yo no puedo dejar eso”. “Bueno y si pasa te enteras mano”. El día que fue el temblor, todos estábamos dormidos, bueno, yo estaba despierto, pero buena parte de la gente estaba dormida, pasó y no había televisión encendida en el 99% de los casos, y pasó. Cuando regresó Chávez no había medios, dice Vladimir, y tiene razón.

Entonces, cómo es ese ciudadano del Socialismo del siglo XXI, un ciudadano enfermo de eso que llamaron en alguna ocasión infofrenia. ¿Ese es el ciudadano que queremos construir? A mí me pasaba con Aporrea, yo no sé si les habrá pasado a ustedes que transcurre una media hora, cuarenta minutos y no he visto Aporrea a ver que fue lo último que pasó. Mira mano y usted pasa dos, tres semanas y no ve nada de lo que ocurre y le bastará media hora para actualizarse porque no pasa nada.

Claro, pasan muchas cosas que no salen ni siquiera en Aporrea, ocurre como por ejemplo un colectivo maravilloso, estoy seguro que a Javier, que es enemigo del socialismo estatista, le encantará la experiencia de un colectivo artístico llamado La Liga. Bueno, unos muchachos, con apoyo, por supuesto, del Ministerio de la Cultura, de Alba Ciudad, pero se juntaron ocho grupos y artista venezolanos y andan recorriendo Caracas y el interior del país llevando su música, José Alejandro Delgado, Más Mega Hertz, la Radio Candela y están haciendo mucha más revolución en la práctica, despertando conciencias poniendo a bailar a los jóvenes, que muchos burócratas, que reproducen inmediatamente el modelo. En lugar de averiguar cómo es que funciona el Estado para desmontarlo; averiguan cómo funciona el Estado para lucrarse, para beneficiarse, poner trabas, hacerlo más difícil todo.  

Entonces, desde mi orfandad intelectual, a mí me entusiasma mucho lo que está ocurriendo fuera de los medios, fuera del mundo de los medios. Sé que como periodistas no lo estamos, ni en los medios públicos ni en los medios privados, estamos recogiendo, satisfaciendo el derecho constitucional de la gente a estar oportuna y verazmente informado. Me abrió los ojos al respecto Aram, en una intervención en el Ateneo, recuerdo, en el antiguo Ateneo de Caracas, que decía Aram, hace ya cuánto, casi diez años, “aquí están pasando cosas y no lo dicen los medios”. Y yo debo decir que no lo dicen los medios ni los de ellos ni los nuestros.

Me angustia porque yo me pregunto sobre mi propio rol, en ese socialismo que hemos de construir ¿cuál es el rol de los medios? ¿Cómo van a ser esos medios? ¿Serán estatales? ¿Estará el poder que tiene hoy un dueño concentrado en un burócrata que decide quién va y quién no? Que de pronto diga “no, esa gente de Aporrea no va, que no los inviten, inviten a Santiago Arconada que es mejor”. Ese poder decisorio de quién habla, quién no, cómo se dicen las cosas, ¿se lo trasladamos de Ravel al compañero tal o al compañero cual y allí ya lo cambiamos todo? ¿O hay un desafío para construir algo distinto también y ponerle controles a ese poder que nosotros podemos delegar en una burocracia en el artículo porque es socialismo de Einstein? El último párrafo es ese.

¿Cómo impedir que una economía fuertemente planificada derive en una burocracia que todo lo asfixie? Yo lo traslado al plano de los medios, ¿cuánta gente no está asustada con este tema de Globovisión? Yo he visto mucho chavista que termina yendo a Globovisión. Es más, no voy a dar nombres, pero hay connotados jefes de la Revolución que los he visto yendo a Globovisión porque los medios nuestros de pronto hay un impedimento… mejor llamémoslo de alguna manera distinta.

Eso, no hay escenario donde discutirlo, me sentí reivindicado cuando el Presidente Chávez desafió a Vargas Llosa a debatir en el Aló Presidente, porque por esos días había salido un artículo en Aporrea, o a raíz de un artículo que apareció en Aporrea -me escribió alguien que decía es que tú le hacías mucho daño a la Revolución porque te la pasabas invitando a la contra- y yo le dije: “bueno, Chávez acaba de invitar a la contra también, pero a Aló Presidente, que tiene más sintonía todavía que el programa que yo tenía, que yo hacía”. Y cuando Chávez hace ese desafío yo siento que hace una contribución en el dibujo de ese modelo, que es un modelo que en mi criterio tiene una fortaleza gigantesca, por el debate, porque nace con esas contradicciones que están aquí en esta mesa  y que no están todavía resueltas, no hay una cartilla que tú puedas utilizarla como un mapa de navegación ya predeterminado.

Y el debate con la derecha, es fácil confrontar con esto. Yo no entiendo como le tenemos miedo en muchas ocasiones a debatir esto. Si Vargas Llosa es un tiro al piso, y dónde están los vargasllosistas que están por aquí. Y si son unos vargasllosistas por qué no los derrotamos en el debate. Por qué tenerle miedo a eso y decir no, ellos que vayan allá, a sus tribunas. Si tienes la razón derrótalos, derrótalos delante del pueblo y contribuye a la elevación de su conciencia política. Y además dale herramientas a la gente, porque la gente, a diferencia de los burócratas, la gente está en la calle, yo ando en Metro. Ahora, hay muchos burócratas que se aíslan y pierden todo contacto con sus adversarios políticos, pero hasta físico, gente que no le ha visto la cara y no ha tenido que discutir con un adversario de la derecha en años. Que hay un principio que dice que el músculo que no se utiliza se atrofia.

Por eso la universidad es un excelente gimnasio, porque es la casa de la pluralidad, bueno, debía ser. Pero la gente que viene de las universidades está acostumbrada a debatir, los compañeros del movimiento obrero o del movimiento sindical ¿cuál es el modelo sindical del socialismo en el siglo XXI? Esa es otra gran pregunta que se hace uno.

Entonces ojalá que haya esa reflexión, porque en la medida en que nosotros no satisfagamos la necesidad que al fin y al cabo es de participación que tiene la gente, en ese imaginario que son los medios, en esa misma medida nos vamos debilitando y vamos justificando la existencia de esos caballeros que hacen del periodismo algo risible, que provoca decir en casa que uno en vez de trabajar en los medios, o de ser periodista, toca el piano en la noche en un burdel.

Aquí tengo un punto, por ejemplo, Eva Gollinger ha hecho una extraordinaria contribución con sus investigaciones utilizando la Ley de acceso a la información, pero nosotros tenemos un Estado cerrado absolutamente a dar información. David Paravisini me decía en estos días en el programa que él quiere buscar cifras, datos, sobre estadísticas oficiales en diversas áreas y no se consigue, no hay manera. ¿Víctor sí las tiene todas? Es un privilegiado. Pero son cosas para el debate, porque en nombre de esta guerra con esta gente, y con el corazón en vilo -porque ahora le hacen el complot a Chávez en El Salvador-, nosotros tenemos la tendencia a cerrarnos todavía más, y comprensiblemente, porque si viene la guerra adiós los medios, adiós al debate, adiós todo porque lo que viene es guerra. Pero si no viene la guerra, tenemos que regar las raíces para que crezcan.

Finalmente, y con esto termino, yo creo que ésta reunión puede terminar siendo una reunión un poco conspirativa, o considerada como conspirativa, porque he escuchado mucha crítica. Bienvenida sea esa tónica que se ha adoptado, porque yo estoy seguro de que nadie de los que ha hablado aquí ha hablado desde la deslealtad. Todo el mundo, independientemente de lo debatible que sean sus críticas, lo hace con el corazón puesto en esto. Bienvenido sea, ojalá este espacio se multiplique, yo les agradezco mucho.

Solamente, como Javier cita mucho a Gramsci, recuerdo haber leído -creo que fue en Cuadernos de la cárcel- un comentario triste de Gramsci que dice que los obreros que ayer apoyaron a los comunistas terminaron apoyando a los fascistas. Ojalá que no nos pase eso, no les dejemos la bandera de los obreros y de la clase obrera a la CTV. No despachemos como economicista todo reclamo salarial, sindical, reivindicativo, porque lo que podemos hacer es reproducir a Antonio Ledezma, que lo revivimos, lo sacamos de las catacumbas, y entonces revivamos también a Carlos Ortega y toda esa cuerda de carcamales de la CTV. Muchas gracias.

/ CIM

ARÍSTIDES MEDINA RUBIO EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”

 

 

Moralmente en Venezuela  hay una situación moral que nos abre un camino hacia el socialismo y en eso quiero completar algo con lo que terminó Mario Sanoja. Él decía que es muy difícil ser testigo y analista del propio tiempo, es decir, es muy difícil que nosotros que estamos viviendo esta ebullición en Venezuela y América latina seamos capaces de ser más que testigos, para ser analistas. Estamos viendo lo que está ocurriendo y también ser capaces de analizarlo, pero yo digo que en esta situación habría que agregar que no solamente tenemos que ser testigos y analistas sino que tenemos que ser actores y es por allí que yo creo que esta situación puede producir un camino. Yo digo que ésta situación que hay en América Latina de ebullición, la cual afecta con muchos matices a unos siete u ocho países ya incluso la toma de posesión de Funes ayer, abre una perspectiva que hasta ayer mismo muchos hemos tenido en expectativa porque sabemos cuál es el camino de Funes, sabemos lo del frente Farabundo Martí, pero no sabemos hasta qué punto llega el compromiso de Funes, pero ya su discurso de ayer, su desafío, nos está diciendo que efectivamente esa República pequeña como la ha llamado Vladimir Acosta varias veces con un tono un poco más fuerte, esas republicas pequeñas están encontrando un camino.

Esa situación a la que yo me refiero en América Latina desde luego tiene matices pero no podemos dejar de reconocer que muchos  de lo que hemos vivido, muchos de los que estábamos aquí en los últimos 50 años, no habíamos visto el desafío que hay en las autoridades y en el pueblo de algunas naciones de América Latina el desafió a los Estados Unidos, pues eso no lo habíamos visto nosotros, nosotros estábamos acostumbramos en este último medio siglo a que el gobierno de los Estados Unidos hacía lo que quería, lo que les daba la gana. Hoy mismo no sé en qué quedará, pero la reunión no es lo que hubiéramos imaginado hace 15 años.

Lo que quiero decir es que el camino que tenemos hacia el socialismo tiene muchas alternativas pero entre esas alternativas yo sugiero que la situación que está afectando a algunos países es una situación que nos da una oportunidad. A mí se me ocurre lo siguiente, la revolución Cubana fue la bandera hace 50 años, y Cuba se mantuvo sola defendiendo su revolución, tratando de exportar su revolución no solo a los pueblos de América, a los pueblos del mundo. Pero se mantuvo sola, yo diría no la exterminaron, pero realmente derrotaron esa estrategia y de esa soledad de 50 años de Cuba apareció en el 98 Chávez. Nada había ocurrido, quizás el ensayo ya de los sandinistas en el año 80 fue un ensayo para acompañar a Cuba pero como todo el mundo sabe fue un ensayo de muy rápida frustración, fue un ensayo que muy pronto paso. Chávez llegó en el 99 y abrió un camino y yo diría que el camino que abrió Chávez desde el principio no fue ni mucho menos socialismo, seguramente que hasta el golpe de estado de abril muchas de las acciones de Chávez tenían una vocación nacionalista pero no estaban planteándose las alternativas que tenemos hoy en la mano, y fue el golpe de estado de abril de 2002 y sobre todo la huelga petrolera lo que realmente radicalizó este proceso. ¿Pero qué ocurre con la radicalizaron de este proceso? Que ya cuba no estuvo solitaria, allí se armó un eje desconocido en América en los últimos 200 años un eje que iba de Caracas a la Habana y de la Habana a Caracas sobre todo a partir del 2002-2003 no se había soñado desde los tiempos de la independencia donde también, pienso yo, esta situación tiene mucho que ver con la gerencia que estamos recibiendo de hace 200 años,

Es decir hace 200 años Venezuela tuvo un liderazgo en el proceso de  emancipación, en el proceso de construcción de soberanía en el proceso de construcción de república y ese liderazgo de Venezuela con Bolívar a la cabeza no se podrá discutir. No habría en América si la examinamos de 1790 al año 2009, tengan la seguridad, que no vamos a encontrar un protagonista de la profundidad de Bolívar y del efecto de Bolívar, pero esos ejes que se formaron hace 200 años, pues ocurrió lo que ocurrió el ciclo de las guerras nacionales de independencia que se cierra en 1924 y a partir de allí las oligarquías vuelven a tomar el poder y las oligarquías son dueñas del poder desde 1830 para acá en toda América latina, e incluso aún se conservan enclaves coloniales que están desapareciendo en el mundo, pero toda vía en América latina quedan formas coloniales.

Esos héroes que se formaron en el siglo XIX aparecen de nuevo con esa conexión La Habana Caracas, pero resulta que La Habana Caracas no pudo en 50 años construir ese eje. Ese eje se formó después de Chávez, pero después del 2002 han venido ocurriendo una serie de cosas en este mundo de América del Sur y del Caribe. Lo primero que podemos significar es que la reaparición de Managua, Nicaragua, en este escenario político ha construido un eje sobre el Caribe o un triangulo geopolítico sobre el Caribe que no es un triángulo en el que pensó hace 30 años Ruben Castillo. Un triangulo político en otro sentido de La Habana-Caracas-Managua sobre el Caribe, esto está planteando un escenario político totalmente desconocido, no en vano los imperios, las formas coloniales contemporáneas, invaden como se invadió a República Dominicana, como se invadió a Panamá en nuestras narices, todos estuvimos vivos todos estuvimos actuando y no creo que pueda ocurrir ahora con ese triángulo geopolítico real que existe sobre el Caribe.

De Caracas también hacia Quito y hacia La Paz y hacia Caracas nuevamente se construye otro triángulo en el corazón de América del Sur. También implica una posición bien, sabemos, quizás dentro de ese triangulo geopolítico hay países como Colombia y hay países como Perú, pero también hay países como Paraguay y posiciones como Brasil y Argentina de manera que hay un triangulo geopolítico, que yo diría que no con la consolación ni la fortaleza que el del Caribe pero en el corazón de América del Sur también hay un nuevo triángulo geopolítico que ofrece nuevas perspectivas.
Bueno esa realidad es lo que se recoge en el hombre latinoamericano de hoy que desde Nicaragua, Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Paraguay o cualquier otro país, a lo mejor ahora desde Honduras, ese hombre que tiene otra forma distinta verdad de marchar hacia el futuro, ese hombre puede encontrar efectivamente un camino feliz, pero ese hombre necesita en primer lugar intelectuales capaces de parir ideas, ideas internas, ideas nuestras, ideas que tengan la raíz en nuestra propia realidad geográfica e histórica, y además de intelectuales capaces de crear las ideas para conducir ese proceso. Necesitamos también dirigentes políticos, gente capaz de construir los espacios y las realidades políticas que tienen que garantizar el éxito de este proceso y, finalmente, el pueblo; la masa en general, todo el mundo en todas sus expresiones y eso probablemente es donde tenemos algunas insatisfacciones. A lo mejor tenemos una realidad viviente frente a nosotros pero no tenemos exactamente esas tres cosas es decir no se explica todavía, alguien lo sugirió aquí

¿Qué no se explica? Por ejemplo ese cambio que se ha producido en las universidades. Muchos de los que estamos aquí vivimos en las universidades desde hace 50 años, algunos todavía están viviendo y porque están viviendo, y los que vivimos, sabemos que el signo de la universidad era completamente distinto del signo que tiene las universidades experimentales nacionales autónomas y por supuesto las privadas, es completamente distinto. Bueno pero eso es parte del pueblo, tenemos algo que hacer, algo que hacer para que nuestras ideas puedan permear esos estados de confusión y realmente construir el camino que queremos construir.  

Yo quiero terminar con una relación que para nosotros es bastante importante, porque por ser historiador no puedo dejar de hacer una referencia con la historia. Yo comencé diciendo que la situación actual de América Latina tenía mucho que ver con lo que ocurrió en este territorio en este mismo espacio continental hace 200 años en que comenzó un proceso con conspiraciones. Hoy mismo, hoy se están cumpliendo 201 años en que aquellos sujetos, presos españoles, que trajeron desde Madrid porque conspiraron contra el rey en 1796, un día como hoy se fugaron de la Guaira no los pudieron agarrar. Fue Locke y otros los que le metieron en la cabeza a Gual y a España la conspiración de 1796. Bueno ese proceso de finales del siglo XVIII lo dan por terminado en 1821 en el caso venezolano y en 1824 para América, suponiendo que Ayacucho fue la última batalla. Nosotros lo consideramos un proceso abierto vivo e inconcluso, está en nuestras manos, en las manos de la generación actual, la que tiene que concluir, que consolidar ese proceso que comenzaron los libertadores y que ha transcurrido entre 1824 y el 2009. Este proceso de historias y derrotas, acaso que no fue una victoria derrocar a Pérez Jiménez, si lo fue, pero fue una derrota el Pacto de Punto Fijo, acaso no fue una victoria movimientos como el Carupanazo o el Porteñazo, pero después vienen derrotas. Acaso no fue una victoria haber intentado llegar al poder cuando se aspira llegar al poder por la vía armada, pero después sucede que hay victorias y hay derrotas en este momento estamos en ebullición, hacia la victoria, y por eso digo, y con esto concluyo, que esta generación tiene el compromiso de construir un proceso que comenzó hace 200 años

CIM

MICHAEL LEBOWITZ EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”

 
Intervención de Michael Lebowitz durante el encuentro “Intelectuales, Democracia y Socialismo”:

Cuando hablamos de intelectuales, por supuesto se tiene que reconocer que existen muchos tipos de intelectuales. Por eso, permítanme ser específico. No estoy hablando de los intelectuales tradicionales o de los académicos. Hablo de intelectuales que están comprometidos al socialismo. Además mis comentarios no van dirigidos específicamente a los intelectuales venezolanos. Como huésped en el país de ustedes no debo inmiscuirme en esto.  Mis observaciones, entonces, se refieren más a cuestiones generales que a cuestiones relacionadas específicas con Venezuela. 

Quiero enfocarme en los intelectuales revolucionarios, es decir, en las personas que están entregadas a la construcción del socialismo del siglo XXI. Y cuando me refiero a éste estoy pensado en algo muy concreto: en una combinación particular de elementos. Cuando hablo del socialismo para el siglo XXI, tengo presente una combinación de tres elementos: a) la propiedad social de los medios de producción, b) la producción social organizada por las y los trabajadores y las comunidades y c) una sociedad basada en la solidaridad y que se orienta hacia la producción para las necesidades y los propósitos comunales.

En resumen, estos intelectuales revolucionarios son personas que se han entregado a un proyecto revolucionario, a un proceso de trabajo revolucionario en donde la meta —el socialismo para el siglo XXI— está clara, y donde lo que se requiere es la disciplina necesaria para alcanzar esta meta. Es decir, una o un intelectual revolucionario debe imponerse una disciplina en función de realizar el proyecto revolucionario.
Permítanme explicar mi comentario más detalladamente. El o la intelectual revolucionaria debe someterse a la disciplina del partido revolucionario, un partido dedicado a la construcción del socialismo para el siglo XXI.

Sin embargo, antes de que mi declaración provoque una tormenta y que me lancen zapatos, quiero que quede en claro una cosa. Debemos distinguir claramente entre el partido revolucionario del futuro y el partido del momento. Aquí uso el termino “momento”  en su sentido dialéctico, es decir, es un paso, una fase, una parada momentánea que es y debe ser superada en la medida que se avance.

Es a la disciplina de ese partido del futuro que el y la intelectual revolucionaria deben someterse. Después de todo, es posible que el partido del momento no esté entregado al proyecto socialista.  Puede ser que las fuerzas que dominan al partido del momento estén orientadas hacia una estructura jerárquica de mando parecida a la que existía en las infelices experiencias del siglo XX; puede ser que tengan poco interés y poco compromiso con la construcción de un proceso de gestión obrera, algo que es imprescindible para que los trabajadores  y trabajadoras puedan desarrollar sus capacidades, y es posible que crean que es utópico pretender centrarse en un modelo de producción basado en algo que no sea el interés individual . ¿Acaso las y los intelectuales revolucionarios se deben disciplinar a un partido de este tipo? (Por cierto,  hablo como una persona que vivió la experiencia de trabajar durante muchos años en un partido social demócrata).

Es decir, tenemos que reconocer que habrá una brecha entre el concepto de un partido revolucionario orientado hacia la construcción del socialismo del siglo XXI y el partido del momento. Y es imposible evitar tal brecha. Como se dio cuenta Marx (y, de hecho, todo pensador dialéctico), las formas nuevas siempre emergen dentro de las viejas y, forzosamente, reproducen sus defectos. Además, lo nuevo siempre emerge bajo una forma insuficiente. Hegel dijo que cuando queremos ver un roble con su tronco vigoroso, sus grande ramas y su frondoso follaje, no nos satisface si, en vez del árbol, nos muestran una bellota.

Ahora bien, ¿en nuestra calidad de intelectuales revolucionarios, qué vamos a hacer ante esta brecha ineludible?  Una reacción posible es que nos paremos afuera a criticar la insuficiencia de la forma que surgió. La otra posibilidad, la revolucionaria, es luchar en función de hacer realidad lo que ahora es solamente un partido en potencia.
En una oportunidad alguien preguntó a Víctor Serge si las semillas de Stalin estaban presentes en Lenin. Serge respondió “Había muchas semillas en Lenin”. Yo considero que la responsabilidad del intelectual revolucionario es cuidar las semillas revolucionarias – y hacerlo dondequiera que sea posible; es comunicar las visión del socialismo para el siglo XXI a las masas porque, como sabemos, las ideas se convierten en fuerza material cuando agarran la mente de las masas. Su responsabilidad consiste también en intentar convencer  de estas mismas ideas y esta misma visión a los que están dirigiendo el proceso.

Por supuesto, si nos comprometemos a someternos a la disciplina del partido revolucionario del futuro y no a la disciplina del partido del momento, esto se puede entender como una crítica al partido del momento. Además, los que están menos comprometidos con  el socialismo del siglo XXI serían los que más desearían impedir tales expresiones. Sin embargo, creo que todos debemos estar conscientes de las consecuencias que tendría abandonar la visión del socialismo.

Si vamos a permanecer fieles al proyecto de construir el socialismo del XXI, los y las intelectuales revolucionarios debemos transformar en consignas nuestras las afirmaciones de Marx con relación a la importancia de la crítica que no teme sus propias conclusiones como no teme un conflicto con los  que detentan el poder. 

Ahora bien, si esta es la responsabilidad de las y los intelectuales revolucionarios, también existe la responsabilidad de los intelectuales en el partido actualmente existente. Si este partido realmente quiere avanzar en el proceso de construir el socialismo para el siglo XXI, debería garantizar que haya un espacio donde los intelectuales revolucionarios puedan cumplir su compromiso revolucionario. No ofrecer este espacio y no estimular que se cuide a las semillas revolucionarias  es permitir que las malezas crezcan. 

CIM

JOSÉ LUIS PACHECHO EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”

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- Intervención de José Luis Pachecho en el encuentro “Intelectuales, Democracia y Socialismo”:

En primer lugar gracias por la invitación gracias a los compañeros por estar aquí con nosotros y escucharnos, yo me voy a imitar a unas pequeñas reflexiones, la primera de ellas es que yo me cuento, me siento dentro de quienes creemos que estamos en una crisis terminal, definitiva, completa, no solo del sistema capitalista mundial o de la economía mundial en términos de Wallenstein sino de toda una civilización o un sistema epocal que data de hace tres cuatro mil años y que está signado sobre la explotación de las personas y sobre dos elementos fundamentales que han caracterizado esta civilización que es: la propiedad privada sobre la tierra y el patriarcado, creo que ambas instituciones están en franca crisis e impiden que la especie humana camine hacia un futuro mejor, creo también que el capitalismo como tal, como lo conocemos, como nació hace 500 años y que es un sistema, que como todos, vive perennemente en crisis, crisis de crecimiento, crisis depresivas etc., tiene fundamentalmente lo que se denomina también en estos términos de sistemas mundos las crisis hegemónicas, en el sistema capitalista ha habido -como dicen los estudiosos de este tema- cuatro grandes hegemonías: la genovesa, la holandesa, la inglesa y la estadounidense al final que es la que está terminando.

Estamos en lo que se denomina un momento de bifurcación o sea donde ya estos sistemas no pueden existir como hasta ahora y tiene que aparecer sistemas nuevos, diferentes, mejores o peores, dependiendo pues de cómo los manejemos nosotros. Dentro de esta crisis es que yo siento que tenemos que situar el movimiento bolivariano, porque el movimiento bolivariano en nuestro proceso así como ocurrió con la independencia que ocurre en el momento de quiebre entre un cambio hegemónico entre los holandeses y los ingleses, se producen todas las revoluciones latinoamericanas más o menos en 20 años en todo el continente, igual esta ocurriendo ahora, están apareciendo revoluciones en un momento de quiebre, en un momento de bifurcación en todo el continente, no quiere decir que una esté condicionando a la otra, pero indiscutiblemente que hay una relación entre ellas y el problema del estado y la revolución -ya estudiado por Lenin- se plantea en nuestros países con una fuerza muy grande porque no podemos ver la revolución venezolana sin la revolución dentro otros países y tenemos que separar políticas de estado con políticas revolucionarias yo siento que uno de los grandes problemas que tiene la revolución latinoamericana es que hay una unión entre los gobiernos pero no entre los procesos revolucionarios, y los procesos revolucionarios deben ser apoyados desde los estados que comandan un país revolucionario, de nuestras relaciones con países hermanos como Argentina, como Uruguay, el mismo Ecuador, sobre todo Colombia, son relaciones de estados y relaciones entre la revolución que de una u otra manera nosotros tenemos que resolver.

 Otra reflexión que quiero hacer muy rápidamente: es que los procesos revolucionarios son fundamentalmente culturales o son culturales entendiendo por cultura el significado que le damos a las relaciones sociales, si no hay un cambio en la mente -como decía la profesora Iraida- en la mente colonial, de país periférico colonial, si no producimos pensamiento -como decía el profesor Acuña, que fue una de las quejas que él manifestaba-, que nosotros no producimos pensamiento desde de lo colonial, desde nuestra situación de países periféricos, sino que nosotros sencillamente aplicamos conocimientos generados generalmente por los países euro céntricos y hoy día por los Estados Unidos, entonces, esa relación entre aplicar conocimientos y crear conocimientos yo creo que tenemos que resolverla para poder encontrar realmente una solución a nuestros problemas, otra reflexión que quiero hacer y que quizá responde un poco a lo que planteaba Víctor y un poco Vladimir: el por qué nosotros no logramos que el socialismo avance en Venezuela y yo siento que hemos aplicado la tesis de un país dos sistemas un poco parecida a la que se ha hecho en China a la de Deng Xiaoping, con la diferencia de que en China había ocurrido una revolución socialista y había pasado ya la revolución cultural de Mao, entonces el terreno sobre el cual se crea un país dos sistemas es distinto, nosotros tenemos una cultura rentista, somos un país capitalista periférico y por ende aplicar un país dos sistemas conlleva a que las fuerzas del capitalismo nos avasallan como hasta ahorita efectivamente ha ocurrido, entonces hay temas que son fundamentales, e incluso, yo diría que definitorio, o sea, qué es realmente el capitalismo cuál es el dominio del capitalismo, quién domina, domina el gran capital concentrado en las altas esferas del poder, domina el capitalismo diseminado en relaciones de mercado, domina la posición dentro de la producción real sobre del territorio, cuál es realmente el enemigo a combatir, yo particularmente siento que es el gran capital, dónde está el gran capital, el gran capital está en la propiedad sobre la tierra y el gran capital está en el sistema financiero, si el sistema financiero no se nacionaliza, y si la tierra no se nacionaliza, no es posible adelantar un proceso de construcción del socialismo sobre el territorio, por ejemplo, la vivienda en Venezuela, la vivienda en Venezuela mientras se haga sobre tierra privada, la vivienda en Venezuela mientras se haga fuera del marco de las poligonales de las diferentes ciudades… lejísimos verdad, mientras la tierra urbana sea el que marca el ritmo de la inflación, porque aquí se dice por ejemplo que la inflación es un problema estructural y es verdad pero es estructural sobre todo por la tierra, no hay inversión mejor ni la ha habido que el crecimiento sobre la tierra y es absurdo que la tierra urbana siga siendo propietaria, lo primero que hizo la revolución cubana fue la reforma urbana, nosotros no, nosotros queremos resolver el problema de la tierra manteniendo la propiedad privada sobre la misma, por eso yo creo que estas reflexiones que tendremos por supuesto que estudiarlas con más cuidado con más detenimiento son los temas que ameritan una difusión más profunda y más completa, yo diría también y es el último tema que quería tratar de que el proceso revolucionario necesita también la definición del sujeto de la revolución, nosotros hemos tomado una definición del sujeto de la revolución en base al proletariado, y en base al proletariado hemos definido inclusive algo que es una organización  transitoria de los mismos y que tiene una connotación francamente economicista como los sindicatos como uno de los elementos principales para adelantar un proceso revolucionario y yo creo que es todo lo contrario yo creo que los sindicatos, así como el ejercito, así como el clero, así como la universidad, son corporaciones, son grupos de status, son grupos de identidad que tienen un sentido corporativo y se miran a sí mismos dentro de una sociedad capitalista y no son elementos realmente del cambio y de la transformación, fíjense que por ejemplo el ministro Acuña decía en su intervención de que el problema de la universidad había que resolverlo desde lo interno o lo que es lo mismo que son los universitarios quienes deben resolver el problema de la universidad, entonces caemos en que los miembros de una corporación, con una cultura corporativa, con intereses corporativos, son quienes van a resolver un problema que atañe a la República, que es un hoyo negro para la República no solamente presupuestario sino cultural, porque las universidades se han convertido en el centro de la reacción, y los intelectuales universitarios en su mayoría son los porta estandartes de la reacción, entonces eso no es un problema de las universidades ese es un problema de la República, ese un problema de la revolución y yo creo que ellos han sido nuestra gran dificultad, aquí se planteó -recuerdo que yo estaba en ese tiempo en el ministerio de transporte y comunicaciones en el año 2000- el problema de la CTV, y se planteaba en aquel momento que la CTV debía ser destruida desde el gobierno porque desde el gobierno fue creada, y por el gobierno vive y las propiedades e inversiones que tiene se las dio el gobierno a través de la historia de la cuarta República, bastaba con quitársela, ustedes ven el edificio que tiene por ejemplo la CTV y ese edificio que se lo dio el gobierno como del gobierno era el edificio del ateneo, entonces si nosotros dejamos que sea la propia clase obrera la que resuelva el problema ahí están los resultados, la CTV es hoy tan poderosa como antes porque tiene un poderío económico dado por la República no dado por los trabajadores, que la mantiene en el epicentro del quehacer político en nuestro país y nos tiene trabados, entonces, yo siento -como decía Carmen Bohórquez- el estado tenemos que destruirlo y no tratar de manejarlo yo creo que aunque sea duro en estos momento que vive la humanidad  de crisis terminal de todo un sistema de toda una época donde estamos en un centro de bifurcación, yo lo comparo  con una especie de – siempre me gusta hacer esta… no se si es metáfora o símil- de que estamos como en un lado de un territorio donde todo es terrible, donde estamos acabando con el planeta, donde no logramos salir de hoyo y hay un río que tenemos que cruzar para llegar a la tierra prometida, y ese río está lleno de palos, de piedras, está crecido y tenemos que atravesarlo, nosotros no podemos pretender cruzarlo sin sufrir heridas, sin sufrir golpes y quienes crean que se pueden meter en una botella y lanzarse a ese río y que la botella los va a proteger se van a encontrar con que la botella se quiebra y también van a estar en el río como todos los demás tratando de cruzarlo porque si no lo hacemos nunca llegaremos a la tierra prometida, entonces, yo creo que el problema de un país dos sistemas la coexistencia pacífica que hundió a Krushof  que hundió a la Unión Soviética y tiene a China temblando es el gran problema que tenemos nosotros.

Gracias

CIM

MARTA HARNECKER EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”

 

 

.- Intervención de Marta Harnecker durante el encuentro “Intelectuales, Democracia y Socialismo”:

1. El Presidente busca la crítica

Perdonen por haber llegado tarde, vengo llegando de San Salvador, donde asistí a la asunción del mando de presidente del FMLN, Mauricio Funes. Yo estoy en este país por ser crítica. No se si ustedes saben que cuando yo le hice la entrevista al presidente Chávez —que fue publicada bajo el nombre Hugo Chávez Frías: Un hombre un pueblo—, aproveché, como aprovecho en general en mis entrevistas, de hacer las preguntas desde las dudas y la crítica de la izquierda y, además, aproveché para trasmitirle las criticas que en aquel momento recogí del pueblo y de intelectuales. Fue entonces cuando el presidente me dijo: “Quiero que vengas para acá, porque quiero tener gente crítica a mi lado” Qué quiero decir con esto, que hay de parte de él la voluntad de recibir críticas y lo que yo he hecho todos estos años es mandarle papeles. Ustedes saben que el presidente no es una persona que trabaje con un equipo de asesores, yo aparentemente soy asesora, pero de hecho no lo soy. Yo solamente mando papeles y anda a saber tú si los lee y anda a saber tú si los toma en consideración.

Quiero decirles que hay una gran coincidencia entre lo que ustedes han planteado aquí y lo que yo he ido transmitiendo. Por supuesto que lo he hecho en forma personal, no he participado en la prensa y creo que no debería hacerlo porque, en primer lugar yo soy una chilena apasionada de este proceso y creo que son los venezolanos y venezolanas los que los que lo están construyendo y yo soy como registradora de lo que ocurre. Esa es mi vocación y por eso escribo tantos libros testimonio porque recojo lo que se hace en distintos países.


2. Los gobiernos  pueden potenciar enormemente la participación popular

Yo quería solamente decir dos cosas. Una cosa sobre la cual ya Carmen Bohórquez intervino: yo no estoy de acuerdo y me meto en este tema, porque es mi tema fuerte, con la intervención de la compañera Iraida. Es común que nosotros encontremos en América latina un rechazo en los sectores más radicales de izquierda al estado. Todo lo que es estado, lo que es gobierno, es de partida malo y yo creo que  tenemos que distinguir entre los gobiernos que quieren apoyar a sus pueblos en la lucha por su liberación y gobiernos que son un freno para esos procesos.

Todos los gobiernos de izquierda de América latina, como ustedes han señalado, están trabajando con un aparato burocrático terrible que heredan pero eso no quiere decir que desde el estado, desde el gobierno, no se puedan hacer cosas y yo creo que este proceso ha avanzado tanto porque ha habido un gobernante que ha querido crear dos cosas: espacios de participación y poder popular.

Yo digo que la participación no se decreta desde arriba, la participación en un proceso de transformación cultural y por eso es que es tan fundamental y ha sido un estímulo muy grande en América Latina cuando hemos tenido gobernantes locales o nacionales que asumen que es necesario crear espacios de participación para lograr eso y crear equipos que colaboren facilitando esa participación, porque así como no se decreta la participación tampoco nace espontáneamente en la mayor parte de los casos, requiere de facilitadores. Por desgracia muchas veces se considera importante dedicar recursos para obras de infraestructura, y no para pagar el salario de los facilitadores.


3. Papel facilitador, no suplantador

Ahora, para mí el gobierno, el estado, debe tener un papel de facilitador de la participación popular, no de suplantador, no de director. Por eso yo quiero hacer un reconocimiento al Ministerio de las Comunas que ha planteado escuchar las experiencias de comunas ya existentes, aprender de ellas. Y que ha planteado que las comunas no se decretan y hay que respetar los procesos de construcción de la gente. Pero hay contradicciones en su propuesta porque, al mismo tiempo que se dice eso, está el Frente Francisco de Miranda conformando las Salas de Batalla Social y ahí tendríamos que discutir y tendríamos que aclarar qué papel juega ese Frente y si esas Salas de Batalla Social que se imponen en las comunidades con la idea de que hay que facilitar los procesos en las comunidades no están ejerciendo una función de tutelaje en lugar de simple facilitadores de los procesos.


4. No confundir poder popular con militancia política

Por otra parte, Vladimir Acosta dijo algo en lo que yo siempre he insistido mucho: no podemos confundir el popular con la militancia política. El partido es una cosa y el poder popular es otra. Yo digo que el rojo puede ser el color del partido pero no puede ser el color del poder popular ni debería ser el color de los ministerios. Una de las cosa que a nosotros nos extraña y a los extranjeros supongo que les chocará muchísimo, especialmente en Europa, es que el estado sea el instrumento con el cual se construye el partido. Eso es algo absolutamente contradictorio con nuestra visión de partido.

5. metas y tiempos impiden necesaria maduración de los procesos

Hay una cosa que me parece no se ha tocado salvo que se haya tocado ayer en la mañana, que es el gran problema de las metas y los tiempos. Yo creo que los procesos democráticos requieren maduración, requieren tiempo, pero aquí lo que pasa es que nos ponemos metas enormes y tiempos escasos, entonces tenemos a toda la gente corriendo para cumplir esas metas. Hay un tareísmo terrible y no hay posibilidad de pensar estratégicamente y de ir permitiendo que maduren las cosas. Cuando tú estás trabajando en un proceso de transformación viene la intervención del estado que, muchas veces, rompe ese ritmo de maduración, apresura el proceso.

Y respecto a eso déjeme decirles que yo creo que la idea de los consejos comunales es una idea excelente y que el Presidente tiene clarísimo que tiene que construir fuerza social construyendo política, porque algunos piensan que construir fuerza es tener cargos, ganar cargos. Pero para construir esa fuerza social, ella tiene que construirse a través de un determinado tiempo de maduración, y es allí donde vienen las metas que rompen esa maduración. Llegan, por ejemplo, los gabinetes móviles, había que elaborar proyectos en cinco días, en lugar de que el proceso de conformación de los consejos comunales fuese un proceso de al menos tres meses —como pensábamos algunos que participamos de la idea inicial— se reduce  a dos asambleas y listo: una para instalar la comisión promotora y otra para elegir a las voceras y voceros. A ello se debe el que se vayan deformando los procesos, van muriendo experiencias extraordinarias.


6. Un abismo entre las maravillosas ideas y la realidad

Yo digo que aquí ustedes, que el presidente, han tenido tantas ideas extraordinarias, pero al examinar las ideas y ver la realidad, es decir, la aplicación de esa idea, ves que hay un abismo entre una y otra.

7. El culto a la improvisación

Y hay una última cuestión: yo digo que ustedes tienen el culto de la improvisación. Yo vine acá al primer evento de solidaridad después del golpe y me acuerdo que fue organizado en 15 días, y resultó, vinieron bastantes intelectuales y aquí me decían: “Ves como aquí en Venezuela nosotros organizamos las cosas así, en 15 días, cuando en otras partes del mundo con América Latina los eventos se preparan con seis meses de antelación. Pero no se piensan cuánto mejores hubiesen sido esos resultados si se hubiesen hecho las cosas en forma más planificada.

Y yo siento una gran tristeza de ver cuántas ideas maravillosas se frustran por este tipo de cuestiones porque aquí hay un potencial tan grande, hay un presidente que tiene unas ideas extraordinarias, pero falta el tiempo para madurarlas, el tiempo para concretarlas.

8. Educadores populares y no suplantadores del protagonismo popular

Yo creo que el papel de los intelectuales acá es muy importante para apoyar esos procesos de maduración y en cuanto al papel del partido, yo digo que el papel del partido del siglo XXI tiene que ser el de facilitador del proceso de participación y tiene que ser el de educador popular y no el de suplantador del protagonismo popular y tampoco el de dueño de la verdad, ideas que tuvimos en décadas pasadas sobre la militancia política. Y que ya superamos. Muchas gracias.

CIM

INTERVENCIÓN DE MICHAEL LEBOWITZ DURANTE EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”:

 

 

Cuando hablamos de intelectuales, por supuesto se tiene que reconocer que existen muchos tipos de intelectuales. Por eso, permítanme ser específico. No estoy hablando de los intelectuales tradicionales o de los académicos. Hablo de intelectuales que están comprometidos al socialismo. Además mis comentarios no van dirigidos específicamente a los intelectuales venezolanos. Como huésped en el país de ustedes no debo inmiscuirme en esto.  Mis observaciones, entonces, se refieren más a cuestiones generales que a cuestiones relacionadas específicas con Venezuela.

Quiero enfocarme en los intelectuales revolucionarios, es decir, en las personas que están entregadas a la construcción del socialismo del siglo XXI. Y cuando me refiero a éste estoy pensado en algo muy concreto: en una combinación particular de elementos. Cuando hablo del socialismo para el siglo XXI, tengo presente una combinación de tres elementos: a) la propiedad social de los medios de producción, b) la producción social organizada por las y los trabajadores y las comunidades y c) una sociedad basada en la solidaridad y que se orienta hacia la producción para las necesidades y los propósitos comunales.

En resumen, estos intelectuales revolucionarios son personas que se han entregado a un proyecto revolucionario, a un proceso de trabajo revolucionario en donde la meta —el socialismo para el siglo XXI— está clara, y donde lo que se requiere es la disciplina necesaria para alcanzar esta meta. Es decir, una o un intelectual revolucionario debe imponerse una disciplina en función de realizar el proyecto revolucionario.

Permítanme explicar mi comentario más detalladamente. El o la intelectual revolucionaria debe someterse a la disciplina del partido revolucionario, un partido dedicado a la construcción del socialismo para el siglo XXI.
Sin embargo, antes de que mi declaración provoque una tormenta y que me lancen zapatos, quiero que quede en claro una cosa. Debemos distinguir claramente entre el partido revolucionario del futuro y el partido del momento. Aquí uso el termino “momento”  en su sentido dialéctico, es decir, es un paso, una fase, una parada momentánea que es y debe ser superada en la medida que se avance.

Es a la disciplina de ese partido del futuro que el y la intelectual revolucionaria deben someterse. Después de todo, es posible que el partido del momento no esté entregado al proyecto socialista.  Puede ser que las fuerzas que dominan al partido del momento estén orientadas hacia una estructura jerárquica de mando parecida a la que existía en las infelices experiencias del siglo XX; puede ser que tengan poco interés y poco compromiso con la construcción de un proceso de gestión obrera, algo que es imprescindible para que los trabajadores  y trabajadoras puedan desarrollar sus capacidades, y es posible que crean que es utópico pretender centrarse en un modelo de producción basado en algo que no sea el interés individual . ¿Acaso las y los intelectuales revolucionarios se deben disciplinar a un partido de este tipo? (Por cierto,  hablo como una persona que vivió la experiencia de trabajar durante muchos años en un partido social demócrata).

Es decir, tenemos que reconocer que habrá una brecha entre el concepto de un partido revolucionario orientado hacia la construcción del socialismo del siglo XXI y el partido del momento. Y es imposible evitar tal brecha. Como se dio cuenta Marx (y, de hecho, todo pensador dialéctico), las formas nuevas siempre emergen dentro de las viejas y, forzosamente, reproducen sus defectos. Además, lo nuevo siempre emerge bajo una forma insuficiente. Hegel dijo que cuando queremos ver un roble con su tronco vigoroso, sus grande ramas y su frondoso follaje, no nos satisface si, en vez del árbol, nos muestran una bellota.

Ahora bien, ¿en nuestra calidad de intelectuales revolucionarios, qué vamos a hacer ante esta brecha ineludible?  Una reacción posible es que nos paremos afuera a criticar la insuficiencia de la forma que surgió. La otra posibilidad, la revolucionaria, es luchar en función de hacer realidad lo que ahora es solamente un partido en potencia.

En una oportunidad alguien preguntó a Víctor Serge si las semillas de Stalin estaban presentes en Lenin. Serge respondió “Había muchas semillas en Lenin”. Yo considero que la responsabilidad del intelectual revolucionario es cuidar las semillas revolucionarias – y hacerlo dondequiera que sea posible; es comunicar las visión del socialismo para el siglo XXI a las masas porque, como sabemos, las ideas se convierten en fuerza material cuando agarran la mente de las masas. Su responsabilidad consiste también en intentar convencer  de estas mismas ideas y esta misma visión a los que están dirigiendo el proceso.

Por supuesto, si nos comprometemos a someternos a la disciplina del partido revolucionario del futuro y no a la disciplina del partido del momento, esto se puede entender como una crítica al partido del momento. Además, los que están menos comprometidos con  el socialismo del siglo XXI serían los que más desearían impedir tales expresiones. Sin embargo, creo que todos debemos estar conscientes de las consecuencias que tendría abandonar la visión del socialismo.

Si vamos a permanecer fieles al proyecto de construir el socialismo del XXI, los y las intelectuales revolucionarios debemos transformar en consignas nuestras las afirmaciones de Marx con relación a la importancia de la crítica que no teme sus propias conclusiones como no teme un conflicto con los  que detentan el poder.

Ahora bien, si esta es la responsabilidad de las y los intelectuales revolucionarios, también existe la responsabilidad de los intelectuales en el partido actualmente existente. Si este partido realmente quiere avanzar en el proceso de construir el socialismo para el siglo XXI, debería garantizar que haya un espacio donde los intelectuales revolucionarios puedan cumplir su compromiso revolucionario. No ofrecer este espacio y no estimular que se cuide a las semillas revolucionarias  es permitir que las malezas crezcan.

EVA GOLINGER EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO” (videos)

 

 

He estado aquí pensando en qué agregar de lo que ya se ha dicho, estaba reflexionando ahora que ayer fue un día un poco más eufórico no sé, sacando muchas críticas y muchos sentimientos, creo que hemos sentido por mucho tiempo  que no se ha podido expresar de otra manera. Sin embargo hoy me siento un poco más triste, porque veo menos medios de comunicación, veo que no hay cobertura, siento como esos mensajes de textos que se envían al Canal 8 que pasan en todos los canales, en todos los problemas digo de la gente que está enviando información, de sus comunidades, problemas, de necesidades yo me pongo a preguntar a veces quién está allí, en una sala situacional que no está allí y no creo estar equivocada, que está recibiendo y anotando todo eso y luego canalizándolos a las instituciones del Estado, creo que no lo hagan, creo que no.

Entonces yo pregunto ¿quiénes escuchan? Y si nadie nos escucha ¿por qué y qué vamos a hacer para que nos escuchen? Creo que ayer mencioné, estaba mucho más positiva en esa intervención, mencioné en eso la necesidad de tener más espacio como un centro de pensamiento del desarrollo estratégico que incida realmente sobre el proceso y las políticas y de nuestro futuro ¿no? Porque la derecha lo tiene, el enemigo lo tiene, en el caso de Estados Unidos que es uno de nuestros enemigos principales, tienen múltiples centros de pensamientos, centros estratégicos que están desarrollando constantemente diferentes estrategias de corto, mediano y largo plazo que pueden tratar cualquier escenario, no es un enemigo que hay que sobreestimar, pero nunca subestimar, pero en ese sentido ellos funcionan muy bien en cuanto al espacio, al financiamiento de recursos y la importancia que dan a ese apoyo, intelectuales, apoyo estratégico que no vienen de los funcionarios del Estado sino quienes están a su alrededor, quienes están realmente diseñando las políticas que luego implementan. Pienso que es una grave falla que tenemos aquí, que no hemos dedicado suficientes recursos en esta Revolución al desarrollo de ideas estratégicas para que luego tomen las decisiones.

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Y en eso hago mención de que para este año, para que veamos que es un problema que va a ir creciendo más y más, esta amenaza de afuera, amenaza en términos no tanto militares, aunque sigue siendo siempre una amenaza, sino en la batalla cultural más que todo y la batalla de las ideas en las sociedades.

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Hace diez días la Secretaria de Estado Hillary Clinton de Estados Unidos anunció que la administración del Presidente Obama solicitó un fondo especial de 320 millones de dólares, que es mucho dinero, para los programas de la USAID y la NED que son las dos agencias financieras principales que operan aquí en Venezuela y en otras partes, 320 millones de dólares para el prepuesto de este año fiscal 2009-2010 sólo para los programas que ellos llaman, promueven democracia en América Latina. Sólo un año. Esa es una cantidad de dinero que supera a los 8 años de lo que invertía la administración de Bush en los programas que ellos llaman democracia en América Latina. Esto es impresionante, hay que darle importancia y eso que se vio de la respuesta de Obama en la Cumbre de las Américas, que él comentó su impresión sobre  los comentarios que él recibía de los diferentes Jefes de Estado sobre la influencia positiva del gobierno cubano en ideas educativas y de salud. Él dijo incluso en la rueda de prensa final que EE.UU debe tener más que presencia militar  en América Latina, pero tiene que influir directamente sobre la población y ¿cómo hacen eso? A través de este mecanismo que clasificamos como subversión que busca penetrar todos los sectores de la sociedad civil, que es muy inteligente, es una estrategia de lo más efectiva porque  incluso incluye los componentes que ayer dijo Javier Biardeau en mención a lo que venía para el año 2010, es una estrategia de la oficina de transición. Eso existe aquí en Venezuela desde el año 2002, esa es una oficina que se llama así, “iniciativas hacia una transición” y que ha permanecido aquí en el país con total libertad, no sé por qué. Me siento como un mensaje de texto que corre por todos los programas de Venezolana de Televisión día tras días, durante seis o siete años haciendo las mismas denuncias sobre cómo van identificando estos mecanismos de penetrar la sociedad civil, infiltrarla, dividirla, o cómo pueden explotar problemas que existen y no permitimos espacios para estas críticas constructivas, porque siempre estamos en una coyuntura o estamos respondiendo a una amenaza, que es verdad, y eso existe y los cuerpos de seguridad del Estado tienen que responder a esas amenazas, pero no existen cuerpos, organismos paralelos que estén constantemente desarrollando estrategias de defensa a largo plazo, que ellos no estén afectados por la cobertura donde se invierten los recursos de ellos por la coyuntura, por la campaña, por esto y por lo otro.

Este es un problema grave, que si no buscamos la manera de que nos escuchen, de que las recomendaciones que nosotros desarrollemos realmente se logren implementar, si no se hace esto ¿cómo serán los 10 años más de Revolución que tendremos?  

Acabo de llegar de viaje del exterior, defendiendo este proceso, denunciando las amenazas y hablando incluso de que los primeros 10 años que para mi, y así lo veo, sirvieron para construir un marco, una estructura en la Constitución, las Misiones, los programas sociales, el modelo económico que queremos desarrollar, hicimos la estructura ahora hay que llenarla, y pienso que estamos en ese proceso. Pero no sé qué tan profundo va a ser ese proceso, si no cubren estos eventos, sino escuchan estas voces y no sólo estas voces sino que pienso que nosotros representamos e incluimos una gran mayoría del pueblo revolucionario que tiene esos mismos sentimientos y estas mismas críticas constructivas que son esenciales para reforzar y defender el proceso. Y si no desarrollamos esas soluciones y que luego se implementen no sé adónde vamos a ir.  

Hay problemas con la seguridad; hay problemas referidos a seguridad y la ley que se debe implantar, como lo denunció Vladimir Acosta, lo cual es una necesidad, no se hizo la ley que se tenía que hacer pero ahora no tenemos ninguna ley, y tenemos cuerpos de seguridad de Estado que no son capaces realmente de confrontar todo el escenario en que vivimos hoy en día, guerra de cuarta generación. Ellos actúan de manera coyuntural y pueden responder a algunos problemas. Pero es vital mencionar, para dar un ejemplo de diferencia de la vital importancia en lo que lo que es seguridad de Estado, en el caso de EEUU, la CIA, entre las agencias de inteligencia la más conocida. Para entrar en la CIA, que es el cuerpo al que siempre que estamos denunciando  y diciendo que está cometiendo todos esos males del mundo. Para entrar en la CIA, se buscan en las universidades más prestigiosas de los EEUU sus próximos oficiales, no agentes, es una selección de lo que ellos llaman lo mejor de lo mejor. Luego ellos pasan por un proceso de seis meses de revisión.

Les estoy dando simplemente un ejemplo de quién es el enemigo que estamos enfrentando. Seis meses de revisión, de todo su pasado, de quién es esa persona, exámenes también le hacen durante seis meses los perfiles psicológicos, físicos, de todo. Luego, si logran entrar, un pequeño porcentaje de esa selección, pasan año y medio en entrenamiento en todo, en guerra física, en terreno, torturas, etc., hasta lo que es el trabajo de inteligencia, reclutamiento, análisis, etc. De dos años de un proceso de formación de un individuo que luego va a salir a defender ese Estado como así lo ven. ¿Por qué nosotros no ponemos ese mismo énfasis en nuestros oficiales, en las personas que están supuestamente defendiendo este proceso? No hay una escuela, yo sé que no es así, sé que hay una reestructuración pero aún no ha logrado de crear una universidad de inteligencia, una escuela que realmente forme las personas que van a estar en frente, no en público, sino privado defendiendo este proceso. Eso es una gran falla, pues no se estudian los temas de subversión en su profundidad, por eso aún existen más, hoy en día, más organismos extranjeros, porque ya  los gringos lo están pasando a los europeos para que filtren el dinero con otra fundación en el mundo, la asesoría estratégica a través de una aparente red que ellos han creado internacionalmente, para operar desestabilizando estos procesos de cambio.

Pero ahora me pongo a pensar por qué tanto tiempo, qué tan profundo será. Y si nosotros no tenemos espacios de critica y a partir del cual desarrollar posibles soluciones a los problemas que estamos enfrentando, que sí estamos enfrentando de manera muy seria.

CIM

 

JAVIER BIARDEAU A EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”

 

 

Yo quisiera comenzar mi intervención rápidamente con una pequeña cita del actual embajador en Argelia, Michel Mujica:

“Aquí se nos plantea un dilema. La alternativa no reside entre un capitalismo consustanciado en al desigualdad o en un socialismo privado de democracia. Si nos resignamos ante una de las dos posibilidades anteriormente mencionadas, ahogaremos las posibilidades de la democracia socialista.” (Democracia sustantiva, democracia formal y hegemonía en Antonio Gramsci; 1994, p. 51)

Michel Mujica escribió un texto que no debería estar durmiendo en silencio de las bibliotecas, sino que debería estar habitando justamente los debates de lo que llamamos acá el “proceso popular constituyente”. Se llama “Democracia sustantiva, democracia formal y hegemonía en Antonio Gramsci”. Yo quisiera hacer de alguna manera hoy una suerte de homenaje a unas tesis de este libro, porque son muy pertinente para lo que estamos discutiendo hoy, sobre todo para una discusión que yo no la percibo desde la perspectiva de un “moralismo optimista”, desde la “profecía auto cumplida” que proyecta que en el 2021 veremos el cielo y llegaremos al paraíso socialista; sino justamente observando y planteando que los procesos históricos están sometidos a las luchas sociales y políticas, que las luchas históricas dependen de una composición social y de clases específica y que, como decimos nosotros en términos de sentido común, los “deseos no preñan”.

I.- Estamos en una encrucijada crítica

Si en física casi todos los “modelos teóricos” están construidos a partir del supuesto del “vacío”, de un “espacio sin fricciones”, en el proceso histórico, social y político nosotros tenemos fricciones, luchas, conflictos, antagonismos, avances, retrocesos, flujos y reflujos. Y creo que la revolución bolivariana esta viviendo un momento que el intelectual Edgardo Lander calificó como encrucijada crítica (Ver: http://www.aporrea.org/actualidad/a47861.html).

II.- ¿Se ha hecho un balance del socialismo real?

Una encrucijada, y por eso hay caminos que no deberían seguirse si no se quieren repetir errores que ya se conocen en las experiencias del llamado “socialismo realmente existente”, sobre todo ya que desde Venezuela no se ha hecho balance de inventario de la experiencia de transición al socialismo del socialismo burocrático, o como deseen llamarlo, esa sería la primera inquietud. ¿Hasta que punto, en Venezuela, se ha metabolizado, desde un punto de vista de la estructura política y intelectual, el balance e inventario de las experiencias de socialismo real? ¿Que conclusiones surgen de este balance de inventario para la praxis política?

III.- Muchas dudas sobre el Primer Plan Socialista

Creo que hay múltiples guiones de referencia presentes en las políticas públicas de la revolución bolivariana. En Venezuela hemos logrados que la Agenda Alternativa Bolivariana cumpla todos sus objetivos. Pero si analizamos los planes posteriores, y sobre todo esto que llamamos el Primer Plan Socialista, la pregunta que nos debemos hacer es ¿Hasta que punto el proceso popular, nacional, revolucionario tiene la capacidad efectiva de lograr, concretar, las ambiciones y aspiraciones que allí están contenidas? ¿En que condiciones políticas? ¿En que condiciones institucionales? ¿Con cuales fuerzas motrices, dirigentes y de apoyo nacionales e internacionales? ¿En que contexto de fuerzas internacionales? ¿En que contexto económico? Hay que evitar, desde mi punto de vista, una invariante histórica, algo que ha sucedido reiteradamente en la experiencia del socialismo real: el tema de la “fortaleza asediada”. Es decir, ¿La revolución venezolana va a justificar permanentemente un debate marcado por una transición al socialismo en el contexto de convertirse en una “fortaleza revolucionaria asediada”?

Tenemos por ejemplo, un caso específico: el caso chileno. Una revolución democrática, pacifica, legal, constitucional, una transición democrática al socialismo, que no contaba justamente entre sus fortalezas con aquella que suponemos todos los aquí presentes con que contamos: con la “base de sustentación” de unas fuerzas armadas comprometidas con la estabilización del proceso popular constituyente, con el proceso revolucionario, pero justamente ¿cuál fue el devenir y destino del caso Chileno a partir de las fricciones del campo político? No fue simplemente un “golpe seco y frío”. Nosotros pudimos observar en el caso chileno —que fue emblemático— cómo la fluidez e inestabilidad de las correlaciones de fuerzas en el parlamento chileno generaron una precondición para el golpe de estado de Pinochet. Es decir, el propio parlamento chileno le abrió la puerta al golpe militar. Y a veces nosotros perdemos de vista estos pequeños detalles históricos.

IV.- Hay un campo minado que debemos desarmar para el 2010

Eso lo digo a propósito de la prospectiva política inmediata para el año que viene. A veces nosotros pensamos que lo que se esta discutiendo en la coyuntura y la situación presente, la ley electoral, las elecciones de este año, las elecciones que vienen, se movilizan como si el carril donde va el “tren revolucionario” estuviese completamente aceitado. Yo creo que hay piedras en el camino, que hay un campo minado que debemos desarmar, y eso creo que es la tarea de los intelectuales: prever y analizar en detalle ese campo minado.

Un campo geopolíticamente minado por la administración norteamericana y sus aliados, y geopolíticamente minado por la derecha venezolana, que ha ido labrando, tejiendo una estructura de apoyos, en eso que llaman “sociedad civil organizada”, que ellos la denominan como “sociedad democrática”. Ellos se asumen como monopolizadores de la “sociedad democrática”. Intentan volver a revitalizar los llamados “programas de transición”, lo que llaman en los Estados-Unidos la oficina de transición democrática, con sus “revoluciones de colores”.

V.- La oposición puede llegar a ganar no menos del 30 a 35% del parlamento nacional

Yo no preveo un 2021 como le proyecta Luis Britto Garcia. Yo preveo unos años por venir  en los cuales se va a tratar de nuevo de montar una “oficina de transición democrática” en Venezuela, donde el parlamento se va convertir en una fundamental “caja de resonancia” para una ofensiva de la derecha venezolana, tratando de capitalizar el poco espacio político-institucional que controlan. Tratarán de generar un 30 o 35% mínimo de espacio parlamentario a partir de una coalición perfecta que les permita a ellos controlar este espacio. Tratando simultáneamente de dividir la alianza política y social que apoya la revolución bolivariana (PPT, PCV, PSUV y movimientos sociales), tratando de causar fricciones, tratando de seducir algunos sectores de la alianza política revolucionaria desde Washington, para tratar de generar un escenario si no de división, por lo menos de debilitamiento de las fuerzas que apoyan la revolución y de crecimiento y avance de la derecha en el parlamento venezolano.

Entonces en ese contexto que no es de 2021 sino de 2010 yo planteo lo que para mi son, retos fundamentales que nosotros debemos abordar y entre ellos la relación entre democracia y transición al socialismo.
VI.- Chávez ha ocupado un vacío político y si sigue haciéndolo eso puede generar problemas

Una de las observaciones que se hacía al principio es el tema del llamado “hiper-liderazgo”. Otros le hemos llamado el “bonapartismo progresivo”, otros el cesarismoa secas, algunos han confundido la terminología de Gramsci sobre el cesarismo progresivo, con la lectura positivista de Vallenilla Lanz sobre el cesarismo democrático. Aquí conviene recordar que para Gramsci el Cesarismo tiene como trasfondo una situación de equilibrio catastrófico de fuerzas en conflicto, lo que lo lleva a asumir compromisos con sectores no comprometidos con la revolución para alcanzar ventaja relativa en el equilibrio de poder. Creo que este esquema de poder es un gran error, y no permite avanzar en la revolución desde la perspectiva de la construcción de una contra-hegemonía democrática y socialista. Lo que Gramsci plantea es básicamente que en momentos en los cuales una estructura de dirección política colectiva no esta bien asentada, una “gran personalidad” política toma, bajo su peso, la dialéctica de la revolución o la dialéctica de la restauración. Y creo que Chávez ha ocupado un vacío político, un vacío de mediación e interlocución político importante que si sigue ocupándolo puede generar “cuchillos para la propia garganta de la revolución bolivariana”: la indispensabilidad del Líder, la fragilidad de la conducción revolucionaria. Aquí el “momento del Líder” se traga al “momento popular protagónico y organizado”, que es que debe garantizar la continuidad del proceso popular constituyente.
Para las tareas, para las funciones, para el avance de la revolución bolivariana se requiere una estructura política, vamos a llamarla, un intelectual colectivo, no solo una estructura administrativa y electoral, como la ha denominado Vladimir Acosta. No se requieren solamente intelectuales individuales, notables o personalidades destacadas, se requiere un pensamiento crítico orgánico al movimiento revolucionario, se requiere una recuperación del vínculo entre socialismo y democracia, que la derecha ideológica ha tratado constantemente de opacar, para generar una suerte de disyuntiva en la cual el socialismo es el “totalitarismo”, y la democracia representativa es justamente el modelo político del “fin de la historia”, la estación de llegada y el último camino que nos queda.

VII.- Replantear la relación entre socialismo y democracia

Yo creo que una de las tareas fundamentales, si es por asignarnos tareas, es justamente volver a replantear la relación entre socialismo y democracia, superando los hábitos mentales que ha dejado el guión leninista, el guión de la ortodoxia bolchevique sobre una izquierda, que en Venezuela, ha sido troquelada por la pregnancia, por el papel que jugó la influencia de la Tercera Internacional sobre el socialismo revolucionario en América Latina; y por la función de esa intelectualidad vehiculada a la Tercera Internacional, al modelo de los Estados socialistas, y al marxismo-leninismo como guión, como hábitos, como reflejo condicionado para pensar e imaginar la transición al socialismo. El estalinismo jugo un papel castrante en la conformación de un pensamiento crítico y revolucionario nuestro-americano.

VIII. Vía venezolana y vía cubana al socialismo

Yo veo con preocupación que en Venezuela no hay una repuesta contundente sobre la significación de la vía nacional y especifica de la revolución bolivariana, con relación a la experiencia cubana.  Veo con sorpresa como la actitud básicamente es defender sin diferenciar, sin matizar, el devenir político de la revolución cubana, sin comprender las singularidades diferencias y especificidades del proceso popular constituyente de cada país. Cada país sigue una experiencia histórica singular y específica, construye su propio camino, pero no copia ni trasplanta “modelos de socialismo”. No creo que sea necesario que nosotros carguemos con la defensa del legado histórico de la revolución cubana. Podemos apoyar la experiencia, pero esa es tarea fundamental que le corresponde al pueblo cubano y sus corrientes revolucionarias, sus fallas o debilidades no deben convertirse en “hándicaps” de la revolución venezolana.

IX. Crece el sector capitalista pero se radicaliza el discurso anticapitalista

Me parece que durante la transición al socialismo, como ha dicho Víctor Álvarez, resulta bastante sugerente pensar, que al tiempo que se fortalece una economía mixta de signo aún capitalista, donde se fortalece fracciones específicas del sector privado, el discurso presidencial plantea un discurso de radicalización socialista. Entonces ¿cómo se compaginan los datos de la evolución sobre el crecimiento de la matriz productiva capitalista con una radicalización del discurso presidencial? ¿Cómo nosotros asimilamos estas dos tendencias? ¿Qué es lo que sucede allí?

X. No tenemos un espacio donde se discutan a fondo los dilemas de la construcción socialista

Creo que hay un segundo tema de fondo. A propósito de que Eva Golinger plantea la necesidad de crear centros de pensamiento socialista, por ejemplo, observo con preocupación que nosotros no tengamos en las estructuras de pensamiento revolucionario, un balance o inventario de todas esas discusiones teóricas sobre la transición desde el punto de vista de la economía socialista. Es decir, ¿Dónde en Venezuela se discute por ejemplo a Oscar Lange, a Kalecki? ¿Donde se discute el debate de Mandel, de Bettelheim, sobre la ley de valor, sobre la acumulación socialista, con Guevara en la propia Cuba? ¿Dónde se esta discutiendo eso para informar al movimiento, al poder popular constituyente sobre el tránsito de la “propiedad privada de los grandes medios de producción” a las diferentes modalidades de propiedad social (distinguiendo que “nacionalizaciones” no son “socializaciones”) y sobre la dinámica de la economía de mercado en condiciones de Planificación socialista? ¿Dónde se esta discutiendo el tema de la acumulación capitalista y socialista en Venezuela?

XI. El socialismo y las correlaciones de fuerza

Samir Amin ha escrito recientemente que el tema de las transiciones en el siglo XXI no podrá verse con la facilidad, como se pensó en el imaginario revolucionario del siglo XIX y XX. Marx suponía, escribiendo el Manifiesto Comunista, que la revolución estaba bastante cerca, muy cerca. La experiencia de 1871 le hizo pensar que no estaba tan cerca y se replegó en su cr{itica d ela economía política burguesa en el museo británico. Engels escribió un prólogo con relación a la lucha de clases en Francia donde se plantea un viraje desde la perspectiva insurreccional al avance paulatino a través de una revolución de la mayoría, utilizando los parlamentos en la social-democracia alemana. Luego, el mismo partido socialdemócrata alemana —concentrada en la primera guerra mundial y la aprobación a los créditos de guerra— echó por tierra toda la polémica en Europa sobre la posibilidad de una alianza amplia de las fuerzas del socialismo revolucionario.

Eso terminó en la división de aguas entre lo que fue la Internacional Socialista de la época y la Tercera Internacional leninista. En cuanto al socialismo revolucionario podemos observar como Stalin participó en el llamado “tercer período”, en una cuña que profundizó la división entre social-demócratas y comunistas en el propio partido alemán, en el cual había expectativas de continuar la revolución. Stalin llego a plantear que la izquierda socialdemócrata era lo peor del “social-fascismo”, como lo denominó. Mas tarde se trata de enmendar con los llamados “frentes populares”, pero la contra-revolución estalinista ya había avanzado. También tenemos la polémica, luego de la muerte de Lenin, en relación con la sucesión en el partido bolchevique,  en relación con las diferentes alas ideológicas, luego tenemos al conflicto chino-soviético y paremos de contar. Luego de la muerte de Lenin, ya se prefiguraban tendencias despóticas y contra-revolucionarias en el seno de la tradición bolchevique.

Es decir que el camino del balance e inventario del socialismo real, del socialismo burocrático, no es simplemente una profecía optimista donde nosotros lo vamos a llenar de flores por simple voluntad o por simple moralización o por una simple psicología optimista de autoayuda, sino que tenemos que enfrentar, precisamente, las dificultades reales de cualquier transición al socialismo de acuerdo a las correlaciones de fuerzas que están allí. Es decir, donde el optimismo depende no de simples ensoñaciones sino de la composición de clases y la composición social de las luchas.

XII.- Las diferentes miradas sobre la revolución

Aquí Roland Denis nos está diciendo que el movimiento popular luce parcialmente administrado, donde hay una suerte de república militar, corporativo, burocrática en interpretación de Roland y, al mismo tiempo, escucho voces que dicen que este socialismo camina aceleradamente hacia la conquista justamente de una sociedad de igualdad, libertad y justicia. ¿Como es posible que dos personas que habiten en el mismo espacio social, tengan percepciones tan radicalmente disímiles del “proceso” formando parte del campo de izquierda?

Por eso a mí me parece importante reflexionar de manera profunda sobre la transición al socialismo. Recuperar por ejemplo, a Samir Amin, cuando dice: ¿es posible mantener el paradigma del sovietismo, del desarrollo que iniciaba el Estado de bienestar o del desarrollo nacional de los países del Tercer-mundo, para mantener la ilusión de la transición post capitalista? La repuesta de él es no. Incluso él dice cómo enfrentar las tres contradicciones fundamentales del capitalismo en términos estructurales, no en términos de gobierno revolucionario o de proyecto revolucionario de coyuntura.

La primera es la alineación económica, es decir pensar la sustitución de una sociedad montada sobre la economía de propiedad privada y de mercado, sobre la alineación mercantil que sigue presente a escala mundial. Cuando habla por ejemplo de China: un país, dos sistemas, que no es un país, dos sistemas, sino la expansión justamente regulada y controlada ciertamente por la planificación estatal de la mercantilización de grandes sectores de la actividad económica de China.

En segundo lugar, Samin Amir nos plantea ¿que vamos a hacer nosotros con la destrucción de la naturaleza? ¿Hasta que punto nuestros proyectos políticos y nuestras políticas públicas abordan efectivamente la critica al productivismo y el desarrollismo para abordar, no en términos retóricos sino prácticos, el tema de desarrollo sustentable, del crecimiento y la acumulación en condiciones de las cuales la ecología esta diciendo que productivismo, crecimiento y acumulación son problemáticas?.

XIII.- El hiper-consumismo, la contracara del rentismo

En tercer lugar y correlativo con este segundo punto, el tema del consumismo. A mí me parece que los centros comerciales en Venezuela son emblemáticos como polos de referencias frente a las reuniones que realiza el PSUV algunos sábados o domingos.  Yo he participado en las reuniones de mi batallón del PSUV, pero me sorprende llamativamente la capacidad de atracción, de movilización de los Centros Comerciales,  frente la movilización que tiene actualmente los batallones del PSUV. Yo veo a los Centros Comerciales llenos de racionalidad y deseo mercantil. Yo veo la lógica de la alienación mercantil, en una sociedad de transición al socialismo, operando con toda la facilidad del mundo. Y veo que no hay discusión sobre este punto en los batallones socialistas. Entonces que a mí me digan ¿en qué mundo de flores y de ángeles socialistas estamos? Creo que estamos ante una sociedad capitalista de consumo, sin tener una estructura productiva capitalista que soporte este patrón de necesidades y aspiraciones inducidas por la industria cultural, publicitaria y mediática.

Y finalmente, para cerrar, Samin Amin nos plantea el tema del desarrollo desigual Norte-Sur. A mí me parece que Venezuela cumple una función fundamental —con todos los errores y logros—  como vanguardia de la internacionalización para reorganizar los movimientos de izquierda revolucionaria del mundo. Y creo que Venezuela, cumpliendo esa labor, ha ido gastando fuerzas que deben dedicarse al fortalecimiento interno del proceso revolucionario en una proyección fundamental propagandística de los logros de la revolución bolivariana.

XIV.- El papel de Venezuela y el de los intelectuales

Es necesario, desde mi punto de vista, que Venezuela entienda su papel en las luchas de los movimientos alter-mundialistas, en las luchas de los países del Sur en relación con los nuevos esquemas de integración multipolar, pero que sea humilde también con relación a la presentación de sus avances. Porque si nosotros hacemos propaganda excesiva sobre logros de la revolución que no son tales, y se hace un balance crudo, un inventario descarnado sobre el avance efectivo de la revolución en diversos campos, podemos quedar muy mal. Podemos quedar muy mal, por ejemplo, en la dificultad para pasar efectivamente de los logros de Barrio Adentro I a los demás niveles del sistema publico nacional de Salud, como los Hospitales públicos. Podemos quedar muy mal si observamos que la mayor parte de los mercales no son fortalecidos por la producción o la oferta interna sino por la importación, por la dependencia alimentaria. Podemos quedar muy mal si, como decía Víctor Álvarez, analizamos cómo los incentivos fiscales y financieros están siendo capitalizados por una burguesía emergente o por sectores económicos que pueden hacer como aquél que volteaba el cuadro y tenía en una faz a Hugo Rafael Chávez Frías y a la otra faz, a la oposición.

XV.- Ser mucho menos complacientes en este momento con la revolución

Es decir, creo que nosotros tenemos que ser mucho menos complacientes en este momento con la revolución bolivariana y exigirle a la estructura de liderazgo político que no convierta a los intelectuales como ha sido historia conocida en maleteros del poder. Si Rómulo Betancourt decía que las fuerzas armadas se compraban con prostitutas y con whisky, creo que también decía y si no lo decía uno lo pensaba, que los intelectuales se “cocinaban en su propia salsa”. Es decir, Betancourt “decapitó” o neutralizó en la práctica a fracciones importante de la intelectualidad revolucionaria: ¿Que hizo Betancourt de Acción Democrática, que hizo magistralmente y maquiavélicamente para impedir justamente  la posibilidad de la radicalización de izquierda? En este movimiento nacional popular revolucionario, si nosotros no observamos que fue lo que hizo Betancourt, no vamos a observar lo que esta tratando de hacer la derecha con los jóvenes venezolanos.

XVI. Están recuperando el mito Betancourt como un liderazgo democrático alternativo

Para finalizar, solamente un detalle. Revisen en bibliotecas y librerías la gran ofensiva con relación a la mitología del “padre de la democracia”.  Jóvenes repitiendo las consignas de Acción Democrática y volviendo a pensar que Rómulo Betancourt es el modelo a seguir como liderazgo. Jóvenes que se entrenan, que son pagados para ir a cursos internacionales y nacionales para recibir el guión del anticomunismo, elaborado justamente por esa bisagra que se conformó en el seno de un partido que también fue un partido nacionalista popular y revolucionario y que terminó siendo justamente la cabeza de playa para impedir un proceso socialista en Venezuela. No lo olvidemos, Betancourt derrotó política y militarmente a la izquierda revolucionaria venezolana. Y la izquierda contribuyó con muchos errores ideológicos y políticos. Entre ellos, asumir dogmáticamente el marxismo-leninismo y descuidar las relaciones entre socialismo y democracia.

PALABRAS DE MARIO SANOJA DURANTE SU INTERVENCIÓN EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”:

 

 

Yo voy a leer unas cuatro paginitas a espacio y medio, de manera que no se asusten y finalmente, si me queda tiempo voy a hacer un comentario. Esto es parte de un trabajo, esta parte se llama Antiimperialismo y nacionalismo revolucionario. El Estado como práctica socialista en Venezuela.

“El Socialismo del Siglo XXI debe ser necesariamente antiimperialista, sustentado en la propiedad social de los principales medios de producción, única manera de defender nuestra soberanía de la voracidad de las transnacionales. La plusvalía producida por dichos medios socializados debe invertirse en el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad, de los contenidos humanísticos de la solidaridad y la participación social. Esta última que constituye la meta explícita de la mayoría de los gobiernos suramericanos y caribeños podría ser la base para que dichos pueblos llegue finalmente a alcanzar un nivel de calidad de vida que pueda considerarse como basamento para la construcción de los diversos factores socialistas. El socialismo es la única alternativa que garantiza la resolución definitiva del subdesarrollo.

De la misma manera, creemos que el socialismo es una construcción social que necesita sentarse sobre bases sólidas si queremos que sea históricamente viable. A este respecto, el maestro Maza Zabala, cuando era de izquierda, proclamaba desde 1967, como condición imperativa para llegar a un modelo de desarrollo socialista, la necesidad que tenía Venezuela de un nacionalismo revolucionario que apuntase hacia la liquidación del enclave capitalista extranjero, la liquidación del régimen agrario latifundista, la pérdida del poder de la oligarquía interna, el desarrollo de un poderoso sector público, de economía básica, con el domino de todos los procesos estratégicos del mecanismo de distribución y la convivencia de un sector privado limitado en cierta gama de actividades productivas y de servicios dentro de la esfera puramente económica. En un a obra posterior, Maza Zabala concretó el desarrollo de aquel concepto que consideramos importante citarlo en su extensión:

En un época como la presente, tan conmovida por las múltiples manifestaciones de la crisis que afecta a los patrones esenciales del modo capitalista de producción y de vida y por los procesos de renovación y crítica que toman impulso en el mundo socialista, hasta el punto de que forma y contenido se funden y se llega a poner en duda la validez de las leyes históricas y del cambio del orden social, se hace indispensable establecer prelativamente el principio orientador de la crítica social y de las transformaciones revolucionarias de la realidad.

Este principio para nosotros, fuera de toda duda, es la democracia socialista. Perseguimos la liquidación de la dependencia a que está sometida la nación venezolana, del subdesarrollo que bloquea las fuerzas de crecimiento orgánico de nuestra economía y del bienestar social, de la alienación de nuestra cultura y de nuestra identidad de pueblo. Y porque perseguimos eso planteamos la exigencia de la liquidación del capitalismo que ha adquirido en nuestro país sus características más negativas, más destructivas, más deformantes, más desnacionalizadoras y más destructoras de la calidad de vida, cuya característica dominante es la expansión y la profundización del súper monopolio, la concentración creciente del poder de acumulación y de extracción de ganancias.  

Consideramos necesario, desde este punto de vista, profundizar el análisis de la función que cumplía el Estado como praxis de resistencia imperialista, en la fase nacionalista revolucionaria del proceso socialista, entendiendo que se trata de una nueva forma de organización política, económica, cultural y social, que asumiría el Estado en su fase de transición hacia la construcción del socialismo, particularmente en países periféricos, al núcleo de países desarrollados donde el modo de producción capitalista dependientes se convierte en una traba para el desarrollo de las fuerzas productivas. Ello es consistente con lo expuesto por Borón sobre la naturaleza dialéctica del Estado, el cual dice dicho autor, no es una entidad metafísica, sino una criatura histórica, continuamente formada y reformada por la lucha de clases, sus formas pueden difícilmente ser interpretadas como esencias inmanentes flotado por encima del proceso histórico.

Como consecuencia de la actual correlación de fuerzas que domina actualmente el panorama internacional  y de la profunda crisis estructural que sacude los fundamentos del capitalismo hegemónico del núcleo de países del primer mundo, consideramos que el Estado nacional tendrá que seguir existiendo todavía por mucho tiempo más. En los países capitalistas desarrollados las élites gobernantes, actuando de manera pragmática para capear la grave crisis que sacude al sistema en el momento actual, han actualizado las funciones del Estado interventor autoritario, que surgió en las sociedades mercantilistas del siglo XVI y dominó hasta bien entrado el siglo XX, haciendo a un lado la ortodoxia neoliberal de libre juego del mercado, culminando en diversos casos con la nacionalización abierta o velada de las instituciones bancarias o de grandes corporaciones industriales.

Los gobiernos del G-8 han asumido como solución a la crisis actual del capitalismo en sus países apoderarse de los recursos naturales y del capital financiero acumulado en los países de la periferia y en particular de Nuestra América para inyectar liquidez a sus sistemas financieros y apropiarse asimismo de los activos de los activos energéticos y otros minerales de los suelos agrícolas, de los alimentos, el agua y la biodiversidad. Intentan así reeditar lo que hicieron con nuestros pueblos, las mismas potencias coloniales del siglo XV para remontar la crisis estructural de la sociedad feudal y fomentar el desarrollo del capitalismo mercantil. Para ello necesitan desestabilizar los gobiernos progresistas y nacionalistas que se oponen al despojo de sus recursos y debilitar los estados nacionales.

Los países periféricos como Venezuela en la actualidad, resisten y se esfuerzan por independizarse de la tutela colonial del imperio estadounidense y europeo occidental, quienes intentan socavar la estabilidad de los gobiernos revolucionarios. Es por ello que, por ahora, el reforzamiento del Estado nacional constituye una garantía para la preservación de nuestra soberanía. En el caso venezolano, no nos referimos al reforzamiento del Estado nacional burgués, heredado de la Cuarta República, el cual ha sido y sigue siendo fuente de calamidades para nuestra sociedad.

Nos referimos al Estado nacional, como práctica social de resistencia antiimperialista, como un órgano de poder completamente subordinado a los intereses colectivos de la sociedad socialista. En este sentido, no estamos aludiendo a su función como representante hegemónico del capital monopolista, sino al dispositivo reputado como social o de interés general del Estado que supuestamente corresponde por excelencia a la socialización de las fuerzas productivas, como condición necesaria para la economía y en general las relaciones sociales de producción, cuando un movimiento revolucionario progresista y nacionalista, como sería el caso de la Revolución Bolivariana, accede al poder.

El verdadero Estado socialista revolucionario debe ser concebido entonces como una práctica social, donde se sustituye una relación de sumisión despótica por una relación entre personas con igual poder de decidir, es decir, una relación que respete la soberanía de todos los participantes. Esto es, un Estado que reconozca el poder constituyente está en manos de la gente, que es propiedad de los colectivos sociales organizados, tales como nuestros consejos comunales, como garantía para superar las trabas que surgen del tecno-burocratismo.

Como ha expresado también Pérez Pirela, ya no será el pueblo quien transfiera su poder al Estado sino que el pueblo mismo gestionará parte del poder en la forma de autogobierno. Entendiendo como tal el pueblo político como una figura de resistencia frente al poder instituido, sea éste Estado central, gobernaciones, alcaldía, banca, religión, medios de comunicación, partidos, imperio, etc., quien transfiera el poder a otro que lo hace porque en realidad lo tiene.”

Finalmente voy a terminar con una cita de Samir Amín que dice:

“Las revoluciones socialistas son entonces revoluciones nacionales, populares, que han logrado su objetivo mediante una desconexión basada en un poder no burgués, mientras que los movimientos de liberación nacional, dado que han quedado bajo la dirección de la burguesía, no han realizado todavía su objetivo: la revolución nacional popular. Es por ello una necesidad objetiva cada vez más importante y la exclusión de la burguesía de una responsabilidad histórica creciente a las clases populares y a la inteligencia susceptible de organizarla.”

Yo quería decir como una coletilla final, en mi opinión, yo creo que uno de los grandes problemas en la construcción del socialismo, y particularmente en el caso venezolano, es que no existe, por ahora, por lo menos es como yo lo veo, un conocimiento histórico de los procesos revolucionarios. El ambiente que nos da por ejemplo, no solamente conocer, discutir, otras experiencias sociales, otras experiencias políticas nos permite ver de una manera más eficaz y más eficiente las fallas que tenemos en nuestro razonamiento.

Yo considero que hoy día ha sido sin duda una reunión muy productiva, pero al mismo tiempo ha sido una reunión muy catártica, o sea, todo el mundo ha dado rienda suelta a sus sentimientos, a sus frustraciones frente al Proceso Bolivariano. Pero yo creo que es necesario que esta fase catártica dé paso a un espacio donde podamos discutir, no solamente como intelectuales, sino como científicos sociales en particular, y como seres humanos sensibles la experiencia que estamos viviendo.

Yo sé que es muy difícil, en casos como el que estamos viviendo hoy día, que la gente pueda ser testigo presencial y a mismo tiempo ser analista de lo que está pasando a su lado, pero yo creo que ese es un esfuerzo que hay que hacer, porque de otra manera, vamos a saltar de una posición estrictamente instrumentalista, en el caso del revolucionario, a una posición puramente subjetiva emotiva. Y yo creo que lo que hace falta en este momento es tener una certeza, no solamente de lo que queremos, sino de cómo lo queremos.

Sobre todo es importante también tener en cuenta, y aquí termino, que nosotros no estamos viviendo fuera del mundo, estamos viviendo una sociedad mundial que está totalmente convulsionada. Estoy hablando de que hay cosas increíbles como pasa por ejemplo con los Estados Unidos, donde la gente ve por ejemplo la cuestión de los bancos y de las empresas, perola gente que vive allí, yo me he enterado por distintas razones, la gente está desesperada, está angustiada por vivir en un país arruinado, e igualmente pasa e Europa.

Entonces nosotros tenemos que hacer el contacto entre lo que estamos viviendo y lo que está pasando en el mundo, porque de otra forma nos quedamos en una realidad mu pequeñita. Cómo no, es importante saber lo que los adecos piensan y piensa Ledezma, etc., pero en fin de cuentas, cuando esta marea mundial, este tsunami, se ponga en movimiento, o corren o se encaraman, esa es la realidad, y estos pequeños actores políticos desaparecerán de la historia.

Por eso digo, y aquí termino, me perdonan que me haya tomado unos minutos, yo creo que es importante la capacidad analítica, teórica, pero al mismo tiempo la capacidad de poder percibirnos dentro de la totalidad del proceso revolucionario que vive la humanidad en este momento. Muchas gracias.

CIM

INTERVENCIÓN DE IRAIDA VARGAS EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”:

 

 

Yo no predico la existencia de un Estado débil, no creo que la Revolución Bolivariana necesite un Estado débil, tampoco creo que la Revolución Bolivariana necesite un Estado fuerte, lo que yo digo es que la Revolución Bolivariana no necesita Estado, que si vamos a hablar de Estado lo que necesita es un poder popular constituyente, porque esa es la única manera de construir comunidad, esa es la única manera a mi juicio de romper hegemonía.

¿Por qué digo esto? Voy a dar un ejemplo ligado a un tema que he venido trabajando desde hace muchos años, es el tema del patriarcado y las relaciones patriarcales. Yo decía ayer, mencionaba que la Revolución Bolivariana tiene el rostro de mujer, se dice que esta es una revolución de mujeres, se dice que las mujeres estamos empoderadas y que dirigimos la Revolución Bolivariana, porque tenemos una presidenta en la Asamblea Nacional, tenemos una Fiscala, etc., pero nos olvidamos de que la Revolución Bolivariana se da en una sociedad como la venezolana que tiene unas características, que son compartidas por cierto, no solamente por Venezuela sino por casi toda América Latina exceptuando parte de México y los estados andinos.

Y es que los sectores populares son fundamentalmente comunidades matricéntricas, dirigidas y soportadas por mujeres donde los hombres tienen una participación eventual, y esto hace que esas mujeres para poder sobrevivir, razón por la cual se habla de la feminización de la pobreza, esas mujeres para poder sobrevivir crearon redes vecinales de solidaridad y de cooperación. Y eso les ha garantizado que todavía existan, porque eso surge a mediados o a finales del siglo XIX, y que todavía existan. Y es eso lo que ha garantizado que los sectores populares hayan podido sobrevivir.

Hay que universalizar la solidaridad y la cooperación para desmercantilizar de manera de universalizar los derechos. Bueno, yo uso el ejemplo de esas comunidades matricéntricas que caracterizan a ¾ partes de la población latinoamericana popular, como la forma muy creativa que ha tenido ese poder popular para crear redes de solidaridad, redes de cooperación, ¿Cómo han logrado universalizar los derechos? El Estado tiende a mediatizar, a cortar esas redes.

Es más la derecha se ha dedicado, yo tengo trabajos de pensadores de la derecha donde penalizan a esas mujeres populares, que han conformado esas redes y las llaman promiscuas, y las llaman disfuncionales al sistema, y las llaman madres de asesinos, y las llaman propiciadoras de la criminalidad, como que si eso no fuera producto de la reproducción del capital y de las condiciones del modo de vida capitalista, que estoy segura es totalmente hegemónico.

Entonces, si el poder  popular es constituyente, tiene que ser independiente del Estado, no puede ser constituido, y si se le constituye, si se convierte en poder constituido, colapsarán las redes de solidaridad, será anquilosado y será manipulado como todos los procesos de cooptación

Es eso lo que quería decir, no es que el Estado va a perder porque deja de ser fuerte, porque como bien lo decía Lazo ayer, si ese Estado es el Estado de la transición ya debería en 10 años haber acorralado más la derecha y no estaría pasando lo que nos señala Víctor Álvarez.

Creo que debemos reivindicar a la idea poder popular, comunal. Como forma de hacer comunidad y en su carácter constituyente de manera de impedir que la participación que se dice por cierto la femenina, se haga equivalente a existencia. No participa el que existe nada más, sino el que decide, participar es decidir.

Y en esos consejos comunales y en muchas otras organizaciones de base las mujeres participan porque deciden, pero al llegar el Estado asisten, nada más.

CIM

LUIS DAMIANI EN EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”

 

 

Palabras de Luis Damiani durante su intervención en el encuentro “Intelectuales, Democracia y Socialismo”:

El devenir histórico de nuestra sociedad, en la construcción de nuestra sociedad, se da con un movimiento contradictorio entre dos modelos de organización societal que se concretan diariamente en acontecimientos, hechos y comportamientos sociales. Las fuerzas de los polos en luchas se juegan en todas las dimensiones, en todos los espacios de la sociedad venezolana. Por un lado un vector de poder quiere reproducir en todas sus dimensiones la lógica neoliberal, capitalista, transnacional, supranacional, es decir, su objetivo son en esta segunda etapa de crisis, de expansión del capitalismo, fundamentalmente el control de la expansión de los mercados de capitales, el pillaje de los recursos naturales,  la explotación de los recursos y la mano de obra barata en América Latina.

En esta fase de desarrollo del capitalismo y de expansión del capital, se desarrollan diferencias estratégicas de acumulación del capital, pero yo quiero señalar una, que creo que es importante, para entender las luchas que se están llevando en América Latina y en Venezuela, es la tesis de Jarvey que la llama acumulación por desposesión. Este mecanismo se basa en el despojo de bienes comunes y derechos colectivos de grandes contingentes de población e incluso de la naturaleza, en nuestro caso el petróleo, el hierro.

Este despojo se da es a través de transnacionales que implica una política de privatización de las empresas públicas y de servicio social. Desde los años 90 se ha venido apreciando un cambio político significativo en muchos países latinoamericanos y llegaron al poder gobiernos de izquierda o progresistas, que produjeron la crisis de hegemonía del capitalismo neoliberal en la región, fundamentalmente inspirados en el Consenso de Washington y a partir de este momento se perfila entonces a nivel regional un nuevo polo de poder, como alternativa a los gobiernos neoliberales.

La lucha por la hegemonía en Venezuela, la Venezuela actual, a favor y en contra de la hegemonía capitalista ha tenido diferentes formas y diferentes niveles de luchas, diferentes  niveles de intensidad. Las luchas contra el proyecto neoliberal en Venezuela han pasado de una reacción popular masiva contra las medidas de autoridad y los planes de ajuste estructural, que en algún momento llamamos subversión social, una acción sin programas, sin estrategias, una subversión como respuesta de los trabajadores urbanos pobres de Venezuela. Posteriormente hemos visto que se ha venido formando, se viene convirtiendo una subversión contra el capital, una subversión política que se viene llevando fundamentalmente desde los años 70, desde los años 80, que se concretiza en toda una serie de documentos que los encontramos fundamentalmente en la izquierda venezolana.

En estas luchas el movimiento popular venezolano derrota a la Agenda Venezuela, a los proyectos neoliberales y tiene un punto culminante que vendría siendo la toma del gobierno, en este caso el triunfo electoral del año 1998. En el desarrollo de este conflicto entre hegemonías se dieron un conjunto de acontecimientos, que no los voy a señalar, todos los conocemos, acontecimientos que concretizan el conflicto social en estos polos a los que ya he hecho referencia, y los portadores de este conflicto son y siguen en Venezuela desarrollándose porque los errores o los avances se dan dentro de este contexto, un polo que busca la reproducción de las relaciones sociales capitalistas, ahí tenemos la CTV, los dirigentes políticos de los  partidos de la cuarta, la burguesía empresarial, los dueños de los medios de comunicación, los terratenientes, los tecnócratas, PDVSA, las élites religiosas, los representantes de las transnacionales, la burguesía endógena, el sector financiero, los comerciantes, etc., y por otro lado el polo revolucionario compuesto por sectores populares, los campesinos y los obreros, los sectores pobres urbanos, nuestras grandes mayorías asalariadas y el gobierno revolucionario que lleva adelante  una gesta emancipadora en la contribución de la sociedad socialista, es decir, la construcción de nuevas relaciones sociales en los diferentes ámbitos de la sociedad.

En este periodo de transición, en este camino contradictorio podemos observar en los diferentes espacios de la sociedad venezolana que coexisten formas capitalistas y nuevas relaciones  que prefiguran las nuevas relaciones socialistas. En el ámbito económico todavía hegemoniza la lógica capitalista, se desarrollan los procesos de acumulación y expansión del capital que permiten su reproducción ampliada. En el ámbito de la organización social de las fábricas los modelos hegemónicos son todavía el fordismo y el toyotismo. En el campo de las finanzas  sigue hegemonizando la estructura especulativa, se sigue tratando la naturaleza como mercancía, sin embargo se está legislando para salvaguardar el ambiente por ejemplo las leyes de pesca y arrastre y se están formando recursos en gestión ambiental.

Hemos avanzado, porque se ha comenzado a frenar el proceso de desposesión, y regresan a manos del Estado las empresas de servicios privatizadas, adquiriendo control y soberanía popular.  La repartición de la tierra y construcción de una nueva estructura social en el campo, es decir, la lucha contra el latifundio. Existen y están naciendo nuevas formas de propiedad como la propiedad social. La elaboración de políticas económicas anti crisis que no perjudican, como en el caso de la Agenda Venezuela y en el caso del Gran Viraje, a los trabajadores. Se ha comenzado a dar los primeros pasos de la democratización del crédito y en la distribución más equitativa de la renta petrolera a través de las Misiones, la construcción de instituciones en el ámbito comercial para luchar contra la inflación, la especulación y el acaparamiento.

En otra dimensión de la sociedad fundamental, en el ámbito jurídico, pese a  la nueva Constitución y a las nuevas leyes orgánicas, socialistas, que rigen las relaciones sociales en los diferentes ámbitos en la sociedad, la estructura jurídica sigue obstaculizando la construcción de la sociedad socialista.

Se están dando los primeros pasos en el avance de  la construcción de la nueva forma del Estado comunal y se avanza en la construcción del poder popular. Se prefiguran las comunas.

Hay un fenómeno que en este ámbito hace tanto daño a Venezuela, el de la corrupción en la administración pública, que sigue entorpeciendo la justa distribución de la renta petrolera y construyendo diferenciación social en la calidad y en el nivel de vida de los venezolanos.

Y por último, en el área ideológica, en esa dimensión de nuestra sociedad. El escenario político venezolano se caracteriza por un conflicto por la hegemonía, que plantea como prioritario la batalla por las ideas. Hay que enfrentar en todos los ámbitos la cultura política dominante, liberalista, funcionaoista.

La transformación de la sociedad venezolana en sentido socialista, implica una difícil lucha por la hegemonía en el campo de las ideas, del pensamiento y de la conciencia. Nuestro  desafío es salir de la subalternidad cultural frente al liberalismo, como universo político, moral, económico, como costumbre y sentido común instalado en nuestra sociedad. Nuestras naciones latinoamericanas son aún dependientes del sistema de ideas, de valores, de transformaciones producidas por las naciones imperiales.

Tres son los lugares centrales en la batalla por un nuevo sentido común  socialista. Me refiero a los lugares de la producción, difusión, circulación de conocimientos, saber, información, producción de lo simbólico; me estoy refiriendo a la moderna industria de la comunicación, massmedia, prensa, industria de la información, radio, televisión, marketing, publicidad, la política editorial consumista. En segundo lugar, a las instituciones educativas y en tercer lugar a la formación consciente de los militantes  revolucionarios en Venezuela.

La massmedia es parte fundamental de los mecanismos que subyacen a las formas históricas de conciencia del pueblo y de la fuerza de trabajo. No podemos dejar que sea fundamentalmente el capital privado nacional y transnacional el que construya información, conocimientos, representaciones en la realidad, valores y sentido existencial.

El problema de la producción y de la circulación de la mercancía televisiva y radiofónica, su función productiva, su función política es un asunto fundamental.

El presente y el socialismo se construyen con una nueva televisión y nuevos medios de comunicación, para luchar contra el imaginario colectivo producido en muchos años en nuestro país a través de la televisión basura. La cultura televisiva y radiofónica es un factor fundamental de modificación estructural, es forjadora tanto como la familia, de modelos interpretativos de la realidad.

En esta dimensión, en los últimos años el Gobierno Nacional ha hecho un gran esfuerzo: Telesur, los medios públicos, pero debe continuar y mejorar, aún Tves está mejorando y hay que hacerlo mucho más.
En tercer lugar, de intervención sistemática son las escuelas y las universidades. Se hace imprescindible la cuestión de definir los objetivos y las funciones que debemos atribuir a la escuela y a la universidad en una sociedad nueva, en una transición que nos lleve más allá de la sociedad capitalista.

Hay que luchar contra una política pública de la educación, que atribuya a la instrucción la función de un recurso individual, que juega en el libre mercado de las distintas oportunidades personales y sociales. La escuela como estructura ideológica de Estado, es el lugar privilegiado de la formación del consenso, un importante  logro lo hemos alcanzado en el plano cuantitativo del proceso de escolarización, pero el reto se juega hoy en una escogencia estratégica, necesitamos construir una escuela y una universidad, que promuevan la adquisición de una cultura de buen nivel instrumental y técnico, pero que también enseñe a usar el pensamiento de modo crítico y organizar el conocimiento  para producir, crear y no sólo controlar los procesos.

Finalmente, el partido adquiere significado. Es necesario encarar el tema del rol y la función del partido, como partido de masas en la sociedad venezolana, hoy. Un partido cuyo objetivo es plantearse el problema de la transformación del Estado, hacia una socialización y democratización real de la sociedad, no puede operar como simple administrador de lo existente. Debe ejercer tareas de dirección social en política. Necesitamos el estudio y el conocimiento profundo de las múltiples cuestiones que el partido hoy debe ayudar a resolver.

Los problemas frente a los cuales nos hallamos no son simples, es importante la organización del estudio para los militantes, son fundamentalmente las escuelas de formación donde se reconstruye críticamente nuestra historia.

Es necesario el estudio y el conocimiento profundo de múltiples cuestiones que el partido debe ayudar a resolver, formación que implica capacidad de análisis,  iniciativa política y una relación con las masas que hay que construir a partir de la base, en la especificidad de las grandes contradicciones sociales y económicas de clases que existen en Venezuela.

Resumiendo, en el ámbito ideológico tenemos un reto, carecemos de una cultura revolucionaria,  nos falta construir una matriz intelectual, una nueva hermenéutica para que entre en lucha en el mundo de las ideas. Tenemos que profundizar un proyecto cultural socialista, que opere como alternativa capaz de disputarle hegemonía en la confrontación al neoliberalismo.

Recordemos: el conflicto sigue, las contradicciones toman nuevas formas, el polo capitalista se esfuerza por construir estrategias que debemos darle lectura hoy, que quieren predeterminar y delimitar el campo de acción de la Revolución, pretendiendo redefinir desde su lógica, el interés, la política económica y el proyecto político. Hasta ahora hemos caracterizado el hecho, ahora hay que pensar el camino por hacer, cómo proyectarnos en el futuro, cómo organizarnos en el futuro en torno a los intereses populares, la defensa de la soberanía y la oposición al imperialismo. ¡Bienvenido el debate!

INTERVENCIÓN DE RIGOBERTO LANZ DURANTE EL ENCUENTRO “INTELECTUALES, DEMOCRACIA Y SOCIALISMO”:

 

 

¿Se necesita una teoría revolucionaria en período de transición?

Esta convivencia, vamos a llamarla elegantemente compleja, entre capitalismo y otra cosa, esta suerte de economías capitalistas pero de vocación socialista o alternativa, digo que de alguna manera esto podría preverse, no es sorpresivo, no ha habido una traición, no ha habido un abandono, un olvido, sí estamos como siempre a medio camino. Estamos casi por definición en una suerte de limbo porque justamente el camino escogido no es una especie de punto cero y a partir de aquí viene la Revolución. Entonces la noción de transición ha estado como la esencia misma de este camino. Desde luego, para que una transición sea un proceso que va hacia algún lugar hay que hacer un monitoreo muy exigente para que no ocurra lo que parece puede ocurrir, que la tal transición es una especie de navegar en círculo y el movimiento parece que no va para ningún lugar. Porque si hay transición, uno podría evaluar que ella va caminando hacia algún destino: a la destrucción del capitalismo, a la destrucción del Estado, hacia grados superiores cada vez de emancipación.

Ahora bien, sino la transición es un truco, es una especie de cobertura para estar en el mismo lugar. Cosa que por cierto, no es tampoco sorpresiva si efectivamente anotamos que en el campo teórico nosotros venimos de unas ruinas intelectuales que no dan lugar a ninguna preparación para armar la teoría para orientar el proceso. ¿Desde dónde armar teoría? ¿Con qué equipaje se va a armar una teoría en el tiempo en que vivimos? Digo, una teoría política, por ejemplo. ¿De dónde una teoría política? ¿Desde la ruina de la teoría política existente?  ¿Desde las ruinas del marxismo? ¿Desde que ismo construir en Venezuela la guía teórica de la revolución? Estamos exigiéndole al proceso que tenga una guía teórica. Yo puedo afirmar con todo asombro que no hay hoy día guía teórica para nada en ninguna parte del mundo. Por tanto el mundo se mueve sin mucha guía teórica. Y, ¿Cómo se mueve entonces? ¿Y aquello de Lennin de: sin teoría revolucionaria no hay revolución? Bueno, esto lo discutimos un poco después. Lo cierto es que las cajas de herramientas que tiene el mundo hoy en todos los terrenos son frágiles, débiles, van y vienen, de multiusos. Entonces no me preocupa tanto que no tengamos con t mayúscula la teoría política que necesita la revolución, porque no es posible, casi no es deseable y porque no hay de echar mano para tal cosa ni de la ciencia política oficial, porque está en ruinas, ni de la herencia del pensamiento crítico que viene de una verdadera hecatombe y que está intentando recuperarse. Más que pensamiento crítico, como voluntad crítica. Entonces que por allí, la tensión y el desafío sigue siendo orientar el proceso –obviamente no a siegas ni empíricamente- pero sin la pretensión de una gran teoría que estamos a punto de lograrla y que lográndola, entonces, sí descansamos de ese lado y ahora si nos ocupamos de otra cosa. No habrá tal teoría y es bueno que no la haya. No estemos bien allí, pero creo que el tiro no va por ese camino de la pretensión de la gran teoría, el nuevo marxismo o alguno de estos ismos que vendrían a socorrer la ausencia de una postura crítica del pensamiento crítico consistente.

Necesidad de inventar y crear nuevas formas de gestión política

Ahora a nivel empírico, el desafío mayor que observo es justamente éste de gestionar y destruir, o construir y destruir. Es decir, cómo tú gestionas un Estado frente al cual estás plantado. El principal enemigo de la revolución venezolana se llama el Estado existente. Sin embargo, los éxitos posibles a evaluar a corto plazo es una buena gestión del Estado. Pequeña contradicción, pequeña contradicción. Un ministro ¿qué hace? Un ministro para sobrevivir a su existencia como ministro tiene que hacerlo lo mejor posible, es decir gestionar en cierta clave -no digo que sea gestionar capitalistamente, gestionar burocráticamente- pero gestionar mostrando visibilidad de algunos éxitos de gestión en el seno de un Estado que de lo que se trata es de juntarlo. O sea que también no nos sorprendamos de las inconsistencias, de las incoherencias, de los tira y encoje que tenemos en la gestión pública. No estoy por supuesto celebrando ni aupando empirismo, y es probable que así haya sido descrito, pero estoy un poco compadeciéndome de quienes tienen las responsabilidad justamente de hacer al mismo tiempo una gestión decente para aquí ahora de la gente y al mismo tiempo socavar las bases del principal enemigo de  la revolución que es el Estado. La misma tensión la observo en un lugar en el cual que si creo, que  no es tanto para disculpar  a los operadores políticos. Me refiero al desafío mayor que tuvimos desde hace diez años y que es una asignatura pendiente para decirlo elegantemente, pues creo que estamos raspados de toda raspazón. Me refiero a la necesidad de inventar y crear nuevas formas de gestión política, que no es ni partido, ni sindicato, ni gremio. Yo soy respetuoso de los amigos que adoran los partidos, de los militantes y entiendo que es un mal necesario que no sé hasta cuando dura, pero les aseguro que es una figura profundamente reaccionaria la del partido. Dije bien, reaccionaria. No hay posibilidad hoy de hacer partido revolucionario, esa es una contradicción en los términos. Ahora bien, desde luego, mientras tanto, como estamos en la transición, yo entendería que hay que calarse unos sindicatos bolivarianos, un partido bolivariano y cosas parecidas. Pero esas formas de gestión política anacrónicas y profundamente retrogradas no son la creación, la muestra de que  hemos tenido inventiva, creatividad y talento para pensar la política de otra manera. Hay estamos raspados o es, elegantemente, una asignatura pendiente.  

¿Cuándo vamos a tener otras modalidades de gestión política? Por ahí van los consejos comunales. Que por cierto es lo más avanzado que tenemos, que al mismo tiempo es otra tragedia; porque a cuenta de que el poder popular va a ser montado desde el Estado. ¿Qué poder popular es ese que se instituye desde el Estado? ¿Es política pública del Estado los financia y los legisla? Mire camarada, eso es una mamadera de gallo. Eso es lo más alejado del poder popular.

Los consejos comunales deben socavar la estructura del Estado reaccionario

Ahora, mientras tanto, en la transición se entiende que los Consejos Comunales podría ser que se vuelvan como tienen que desenvolverse como poder real a socavar la estructura del Estado instituido, y esa es la esperanza que tenemos que los consejos comunales y las figuras alternativas que vayan apareciendo a la vera de la organización popular real, sean justamente una dualidad del poder que algún día sea el poder verdadero constituyente, siempre constituyente, y que justamente socava la estructura del Estado que no puede ser más que reaccionario. Eso de Estado socialista, eso no existe, es una metáfora para consolarnos en la transición. Todo Estado es reaccionario. Y el que vendrá en el siglo 28 será también reaccionario. Así que ese truco de que éste Estado no es tan capitalista ni tan malo, porque bueno lo estamos gestionando nosotros es una mamadera de gallo compañero. Así que hay tenemos una tensión otra vez  que es que lo más avanzado que hemos cementado, que son los consejos comunales, los estamos haciendo desde el propio Estado. Pero bueno, también, lo entiendo otra vez, sin cinismo. Entiendo que, en la transición caminamos justamente a un proceso dual siempre porque hemos decidido que así será el camino que guíe el proceso, pues no ha habido una guerra civil, verdad, después de la cual se instaura de cero una revolución sino un proceso  dual, híbrido siempre capitalista y alternativo que también se va a expresar en las formas políticas.
Entonces concluyo pues, diciéndoles que: 1) no me sorprende para nada registrar lo que aquí se ha registrado hoy, lo que yo mismo denunció como tensión y como desafío porque creo que está aquí inscrito en la propia naturaleza del proceso. Nadie ha traicionado nada, no hay que reclamarle que la dirección política se equivocó, no estoy diciendo que es fatal todo lo que ocurre. Lo que estoy diciendo es que no se nos valla la mano pidiendo lo imposible, eso es muy postmoderno y muy poético, pero a los efectos de viabilizar el proceso entiendo que estamos presionados muy fuertemente a generar condiciones de viabilidad que no son las mismas que las condiciones de la revolución. Viabilidad para mantenerse en el poder, viabilidad para ganar elecciones; esas viabilidades de la real politic no coinciden siempre con la viabilidad real de una transformación profunda de la sociedad.

Es necesaria la radicalización teórica y practica del proceso revolucionario

Alguien me dirá con razón, -si no viabilizamos el gobierno y su continuidad ¡Joder! Entonces la revolución se pone más lejos, se nos hace más difícil el camino. Entonces, bueno, obviamente que toda la energía para viabilizar un proceso político como el actual, con un sistema y un estado de cosas que está –por decirlo menos- a medio camino de todo, me parece que es una condición necesaria de cualquier chance de vivir alguna transformación radical de cualquiera de los espacios que están en juego. Yo mismo apuesto por supuesto a una permanente radicalización teórica y práctica de todo el proceso. Eso sería mi tono, mi aporte, mi gusto, pero me fastidian las reformas y me aburren las medidas intermedias –eso en tono estético y personal. Pero obviamente que tú no puedes hacer política desde allí, en el sentido realista digamos. Respeto a los realistas que están preparando las condiciones para que algún día vivamos sabrosamente la experiencia de una revolución. Entonces no despreciemos a los realistas que hacen posible que todos los días que esto más o menos se mueva y que esto no se caiga, para decirlo dramáticamente. Pero obviamente, ¿una revolución es algo más que eso? ¿Podemos aspirar más que eso? Tenemos derecho a aspirar a algo más que realismo de una gestión cotidiana que hace sostenible, por lo menos frente a millones de amenazas,  un gobierno de izquierda en Venezuela. Bueno, yo creo que eso es una condición de que eso se mantenga, que se sostenga, que se profundice; eso es una condición, digo, para soñar con lo imposible que es justamente el deseo de vivir en otro tipo de sociedad.


Un pragmatismo inteligente mientras se construye la teoría revolucionaria

Entonces, una combinación inteligente entre realismo y utopía, es lo que una vez más estamos demandando. Un poco de pragmatismo inteligente, no de pragmatismo que se esconde, verdad, para que las cosas no cambien. Un pragmatismo inteligente para hacer viable los procesos y al mismo tiempo el sueño y la vigilancia y la crítica permanente que nos pone en guardia respecto a dónde estamos parados. Un pragmatismo que no se consume a sí mismo, un pragmatismo que no agote la energía revolucionaria, un pragmatismo que de alguna forma viabilice justamente esa plataforma para el sueño emancipador que nos tiene aquí reunidos. Porque por pragmatismo mismo y por gestión pública obviamente no estaríamos aquí. Estamos aquí porque queremos soñar con la idea de una sociedad, otra de una emancipación verdadera. Eso pasa, compañeros, aquí y ahora por hacer viable una gestión de gobierno con todo lo que ustedes han dicho, verdad, que yo suscribo enteramente sin una coma ni de más ni de menos. Entonces pidamos lo imposible, que es soñar con otra sociedad, hagamos viable un gobierno de izquierda en Venezuela.   


CIM 09             
 

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