Aquí no hay primavera o la Democracia que lincha: A Gaddafi sin cariño alguno.
Hace unos meses, cuando empezó en el norte de África la serie de revueltas que los medios de comunicación han dado en llamar “La Primavera Árabe”, me empezó a preocupar el interés de los “analistas” que rellenan las pantallas de canales nacionales e internacionales por hacernos creer que los “rebeldes” de toda la zona, salieron a la calle a pedir democracia. Convencer al mundo de que en la zona reinan las satrapías, no es difícil. Pero convencernos de que en ese terreno yermo donde nunca se sembró semilla alguna de libertades, puede florecer de la nada un sentimiento democrático desconocido, es poco menos que imposible.
Para mí, la “Primavera Árabe” quedó al descubierto cuando, en las protestas de Egipto, los medios internacionales reprodujeron la foto de una mujer, protestando pidiendo libertad, mientras estaba vestida con una burka que solo dejaba verle los ojos. Y se pregunta uno: Si la señora quiere libertad ¿Por qué no se quita la burka, símbolo de opresión a la mujer, por donde se le mire?
Esa foto hizo que saltara la pregunta básica ¿Estamos seguros de que los “Rebeldes” que dirigen la “Primavera Árabe” son, de verdad, demócratas? ¿Hay garantía de que no son más radicales islámicos que los dictadores que derriban? ¿Se tiene constancia de que por su mente no pasa la destrucción de Israel o de los EEUU o de todo lo que huela a Occidente?
Nadie puede garantizarlo. Ni siquiera el apoyo de las grandes potencias a los nuevos gobiernos, puede garantizarlo, si recordamos que esas mismas potencias llevaron al poder y sostuvieron durante décadas a las satrapías caídas.
Para mí, el afán de los “analistas” de la TV por hacernos ver que en la zona se vive una “primavera” es la estafa más grande que hayamos visto en los últimos años. Todos estos meses, en conversaciones privadas con algunos de esos “analistas” que reinan en las pantallas nacionales, he manifestado mi interés por conocer sus fuentes. ¿De qué información disponen para decir que en las revueltas participan verdaderos demócratas? Pues la información que manejan ellos, es la misma que usted y yo podemos proveernos visitando los sitios web de medios internacionales. Es decir, la visión que quieren que creamos, no tiene una fuente confiable que la sustente.
Era una sospecha, hasta que los egipcios, y muy especialmente, los libios, nos lo hicieron saber: los que esperaban democracia por el Norte de África, cayeron por inocentes.
Los rebeldes egipcios aguantaron unos meses luego de la caída de Mubarak. Aún no hay elecciones. Sigue el poder de los militares. El pluralismo político no ha llegado. Pero si llegó un viejo demonio: el odio a las minorías católicas. A la primera oportunidad, empezó el acoso a la comunidad de católicos “Coptos” del país, a quienes se les impide protestar. Aún no sabemos cuál será la posición de los militantes islámicos de Egipto con respecto a Israel. Es de esperarse, que si ocurre alguna situación difícil en el Medio Oriente que involucre alguna acción militar de Israel, podríamos ver la verdadera cara de estos “rebeldes” egipcios.
Pero el desmentido más rotundo al carácter democrático de los rebeldes que protagonizan una supuesta “primavera democrática” nos llegó hace unas semanas desde Libia. La captura de Gaddafi es, quizás, el episodio más dramático que hayamos visto desde la captura de Hussein. Al dictador iraquí lo capturaron fuerzas de los EEUU, que se aseguraron de llevarlo a juicio y aplicarle la ley, con el obvio resultado de la pena de muerte, prevista en la legislación iraquí. En el caso de Gaddafi, lo que vimos fue un linchamiento que retrata el verdadero carácter de los “rebeldes”.
Claro, no hay que ser románticos y aseverar que si una poblada de iraquíes capturaba a Saddam, lo tratarían con respeto. Pero es evidente que ningún demócrata se siente a gusto linchando a nadie.
Dicen los criminólogos, que las características del crimen definen al criminal. No es lo mismo matar a alguien de un disparo, que estrangularlo con las propias manos mientras el asesino ve la cara de su víctima, desorbitándose y muriendo. En este caso, el criminal tendrá unas características distintas a aquel que mata solo disparando un tiro. Ambos son asesinos, sí, pero el nivel de desequilibrio del estrangulador supera al del pistolero, evidentemente.
Analicemos, sin ser criminólogos, el linchamiento de Gaddafi:
-La víctima es un anciano de más de 70 años, disminuido físicamente, enclenque y si no desarmado, incapaz de reaccionar con las armas que portaba.
-Al momento de su captura, estaba ileso.
-La poblada armada que lo captura, arremete a golpes contra el anciano.
-Los mismos “rebeldes” graban desde distintos ángulos, el momento en que revientan a golpes al hombre.
-Entre los variados videos, se ve como jalan los cabellos del viejo, quedando mechones en las manos de sus verdugos.
-Uno de los más crudos videos, muestra como uno de los hombres se entretiene introduciendo un palo por el trasero del anciano.
-En otro video, se ve como los golpes y demás acciones contra Gaddafi, lo hieren, sangra en la cabeza y en otras partes del cuerpo.
-Se escuchan los gritos de “Alá es Grande” entre la turba que golpea a la víctima, que grita “tened piedad, clemencia, ¿No saben lo que es la clemencia?”
-En otro video se ve como suben a una camioneta a la víctima, aún viva, y como se suben al vehículo tal cantidad de personas que se le hace imposible moverse.
-Bajan a la víctima del vehículo y lo siguen golpeando. Se escucha un tiro y el cuerpo sin vida del anciano cae al piso, entre los vítores de la turba “¡Allahu Akbar!”

-Ya muerto, la turba arrastra el cadáver, haciendo jirones su vestimenta, en medio de un gran jolgorio.
Sí, Gaddafi era un dictador sanguinario. Sí, era un asesino. Sí, patrocinaba el terrorismo. Pero eso no es lo que está en discusión. Lo que está en discusión es el carácter democrático de quienes derriban los regímenes norafricanos. ¿Son los anti Gaddafi mejores que Gaddafi? ¿Creen en los Derechos Humanos, en la Justicia, en la Democracia?
El Consejo Nacional de la Transición de Libia dice que “Gaddafi cayó en combate, al resistirse a su captura”. Luego dijeron que “Gaddafi murió en un bombardeo de la OTAN”. Más tarde dijeron “Estaba muerto cuando lo encontraron”. Los videos dicen lo contrario. Es evidente, que el Consejo de la Transición hizo un curso rápido de encubrimiento, con el CICPC. Y fueron sobresalientes sus notas en el módulo “Simulación de hechos punibles a través de un falso enfrentamiento y/ o resistencia al arresto”.
Dígame usted, ilustre Julio César Pineda, donde demonios está el carácter democrático de estos rebeldes. Indíqueme por favor, mi estimado Milos Alcalay, qué garantía tenemos de que estos “rebeldes” construyan un régimen que respete los Derechos Humanos. Aquí sentado espero sus respuestas convincentes.
Y que conste que no le pregunto nada a Diego Arria, no sea que él y sus muchachos de mandado se molesten, otra vez, con un portal informativo, por culpa mía.
(*)Daniel Lara F. es Varguense (Maiquetía, 1980). Licenciado en Estudios Internacionales. Secretario de Profesionales y Técnicos de AD-Vargas